Posteado por: Carlos Tito | 4 marzo, 2006

“CANTO A LA JUVENTUD” (Poema)


Por: Oscar Unzaga de la Vega

PRESENTACIÓN

 

Guijarro de la montaña andina

gota de sangre indígena,

ceniza de mis mayores muertos,

levanto yo mi canto para la Patria mía

cal de mis propios huesos

y hierro de mi sangre.

El soplo de la Patria está delante de las pupilas

adentro, en los más hondos capilares

y cuando sale afuera

es por la puerta sangrante de una herida

o por la ventana de luz de un nuevo himno.

 

El soplo de la Patria somos nosotros mismos

como eslabón fugaz de una cadena intérmina.

 

Somos ayer

por que el caudillo indígena y el capitán hispano,

mezclados en cenizas y en pasado,

se asoman a mirar por nuestros ojos

como la raíz se asoma por los tallos.

 

Somos hoy

porque el hombre es a la tierra madre

como el feto a la placenta,

como el infante al seno,

como el polvo al camino.

 

Somos mañana

porque al cantar la Patria Nueva

se asoma a la garganta.

Porque el rumor de nuestra voz

es ansia de nuestro propios hijos

y no sabemos cuándo terminara el padre

y dónde empieza el hijo.

 

 

El corazón del hombre es camposanto

de sus esfuerzos y sus ansias,

y todo lo entierra menos la esperanza.

Es que el mañana –sangre de nuestros hijos-

se llama la esperanza.

 

Ese soy yo.

Guijarro de la montaña andina

que canta al Ande.

Gota de sangre indígena,

canto a la raza que es flor de historia.

Ceniza de mis mayores muertos

hablan por mí, los que fueron

para aquellos que habrán de venir.

Canto a Bolivia

en su gloria mayor, en su mayor riqueza:

Canto a la JUVENTUD.

 

CANTO

 

Lo dijo un viejo alcalde de una villa muy rancia:

Si Díos os hizo pilares

de muy altísimos techos

seréis firmes y derechos.

¿Qué Patria puede ser más alta que la nuestra

que Díos la puso en pedestal de piedra

junto a la nube?

¿Y qué pilar mejor para esa Patria

que tú, su juventud?

Firme y derecho el boliviano joven;

Como hilo de plomada su conciencia,

como acero templado tu firmeza.

Mira la alta montaña de los lares:

es blancura la nieve sin mancilla.

Sobre granito pétreo sin blancura.

 

Así serás, ¡Oh joven de mí Patria!:

Un corazón tan firme como roca

Un corazón tan puro como nieve.

Pon la mirada y el honor en alto;

pero pisa muy firme sobre el suelo,

como el árbol umbroso de los valles

que se afirma en la tierra con denuedo

para vencer los vientos que lo mueven,

pero eleva la savia hacia arriba

para mirar el cielo con sus flores.

 

Ama la lucha y el trabajo.

la piel del hombre no tiene más perfume ni rocío

que el sudor de la sangre.

La leche que bebiste de tu madre,

la savia que bebiste de tu Patria

devuelve en el sudor de la faena honrada

o en la sangre vertida con en nombre.

 

Desprecia la inercia y la molicie

“quien no lucha no es digno de la vida”.

El agua cristalina se empantana

si no corre o se agita en la cascada.

Toma un ideal y plántalo muy hondo

pero muy hondo dentro de tu propia vida.

¡Es miserable el alma de algún hombre

cuyo torreón no ostenta una bandera!.

Ama a tu ideal más que a tu propia vida

No importa que la entraña se desgarre,

¡Pero que nadie toque tu bandera!.

 

Es más amargo el llanto de los hijos

cuando cae, sin honra, sobre el nombre.

No te detengas nunca en el camino.

Avanza, ¡siempre avanza!

No vaciles jamás en la jornada.

 

Avanza, ¡siempre avanza!

Sé generoso con el débil

Se muy osado con el fuerte.

Ningún peligro te detenga el ánimo,

Ningún halago te detenga el brazo.

 

El hombre puede superar el mundo hostil

y el enemigo bravo.

Nunca desmaye el ánimo y en la propia derrota

que surja la esperanza de victoria.

Si te sientes vencido, ¡ni un minuto descanses!

Si has caído, ¡levántate otra vez!

La maldición de Hipócrates que se cumpla en ti:

“¡Que tu fe no pueda morir nunca!”.

Cuanto más duro el trance, ¡más fuerte el alma!

Si el destino te es cruel: ¡Vence al destino!

Si vacila tu fe y temes proseguir:

¡Quema tus naves!.

 

¡Que nada te detenga!

Ni la promesa de una vida fácil,

ni la voz del cariño de los tuyos

que no quieran ideales que son riesgos.

No olvides que los suyos fueron los mismos

que encadenaron al Quijote de la Mancha.

 

Se más fuerte que la blandura que llevamos dentro

cuando se trata de los nuestros.

Y, sin embargo, lucha por ellos.

Por tus padres, cuya honra es la tuya.

Por tus hijos que llevarán tu nombre.

Por ellos has tu vida fecunda

en actos buenos y en hazañas nobles.

Por ellos lucha y por ellos muere,

para darles una Patria mejor.

 

Para los padres y los hijos todos los desvelos.

Menos un solo sacrificio: Desertar.

Nunca desertes del deber.

¡Siempre en tu puesto!

No importa que maten a tu hijo como a Guzmán el bueno.

Cumple con tu deber sin que te importe

un ardite la fama o el dinero.

No esperes recompensas que el buen hombre

sólo cumple el deber por su conciencia.

 

Y en los puertos de escala de la vida

ancla tu corazón para el sosiego

y no bajes a tierra

para buscar el oro, la codicia o el vicio,

sino para el deleite del espíritu

en la contemplación de la belleza

o en la creación magnifica del arte.

Desprecia a aquel que abandonó la ruta,

Al hallar que es abrupta la montaña.

 

Capitán del navío de tu hazaña,

en la hora del naufragio, ¡que se salven los otros!,

más tu, debes hundirte con tus sueños.

Y si sientes fatiga en la dureza

de una vida entregada al sacrificio:

y el dolor te devora las entrañas,

¡Es el destino superior del hombre!:

Prometeo gigante que ha robado

el fuego de los dioses.

 

 

CONSAGRACIÓN

 

¡Juventud de Bolivia!

Superada en las ansias de tus sueños

entrégate a Bolivia.

Ella te necesita, te reclama.

Muchas generaciones traicionaron

el espíritu de la Patria:

¡Solo la juventud puede salvarla!

¡Solo tu santa rebeldía iconoclasta!

¡Solo el valor indomable de tu brazo!

 

Juventud de mi Patria

Toma tu adarga

y lucha hasta morir, por nuestra Patria,

que debe ser grande, respetada y fuerte.

 

Tú llevas la bandera boliviana

incrustada en tu vida:

roja como la sangre redentora,

oro como la luz de tus sueños,

verdes como tus nobles esperanzas.

 

Que la santa bandera de la Patria,

humillada en la vergüenza y la derrota,

resurja, como tú rebelde y alta,

llevada hasta la gloria

por miles de bravos corazones

¡que son la JUVENTUD de nuestra Patria!

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Responses

  1. Yo establezco diferencia entre la sabiduría de la vejez y la genialidad de la juventud; la primera solo puede apreciarse por su carácter más minuciosa y previsor, como resultado de las experiencias de una larga vida, en tanto que la segunda se caracteriza por una inagotable fecundidad en pensamientos e ideas, las cuales por su cúmulo tumultuoso, no son susceptibles de elaboración inmediata. Esas ideas y esos pensamientos permiten la concepción de futuros proyectos y dan los materiales de construcción, de entre los cuales la sesuda vejez toma los elementos y los forja para llevar a cabo la obra, siempre que la llamada sabiduría de la vejez no haya ahogado la genialidad de la juventud. (Adolf Hitler)       
    Definitivamenete, hay mucho aun por saber y comprender el verdadero significado de lo que es una Patria unida en su diversidad, y con la conviccion de tratar de ser mejores cada dia…
    POR BOLIVIA!!!! espero que visite mi espacio…   http://spaces.msn.com/libusfer/                          
     


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