Posteado por: Carlos Tito | 27 octubre, 2006

Respuesta al Señor: Dennis Javier Segales Ro.


Ángel: gracias por tu intervención y tus conceptos, pero yo, creo que no es ético ni correcto hacer comentarios de nuestras vivencias personales, sin embargo para tu tranquilidad y para conocimiento del Señor: Dennis Javier Segales Ro.

Haré una excepción, no soy racista ni rencoroso por que  creo en Dios, soy nacionalista, amo a mi Patria como todo buen falangista y a pesar de que viví y sufrí en carne propia las injusticias de hombres que mas parecían lobos, nunca busque venganza.

Nosotros los  falangistas fuimos  un partido de gente idealista muy joven, y nuestra veneración por Dios y nuestro exaltado amor por la Patria provenía de la  educación cívica que recibimos del verdadero apóstol del patriotismo: Dn. Oscar Unzaga de la Vega y por ello demostramos al país nuestra entereza política, por que la integridad de los hombres libres, no se prueba tanto al combatir al enemigo que nos persigue, como al negarse a claudicar en el ideal, ante las solicitaciones del poder, porque los falangistas cumplimos ¡El deber por amor al deber y no a la recompensa!  Creemos en  Dios, en la Patria, en la honestidad, en la verdad y en la justicia ¡NO! Concebimos ni justificamos el ateismo, el odio, la venganza, el revanchismo obcecado, ni el materialismo dialéctico, esas son las grandes diferencias que nos separaban, de los sirvientes del comunismo encaramados en el poder.(1952-1964)

Con este preámbulo y sin entrar en detalles, narrare algunas experiencias que viví: cuando la política se había deshumanizado a tal extremo que la vida no valía ni un centavo. El 21 de julio de 1946, en las cercanías del mercado Rodrigues (La Paz) fui agredido por una turba de exaltados mestizos como yo,  por el solo delito de usar corbata, en Octubre de 1950 fui detenido por la policía política creada por el gobierno de Urriolagoitia y mis huesos fueron a parar a la cárcel de San Pedro, participe en la revolución de 1952, para derrocar a los incondicionales de los barones del estaño, y como premio fui perseguido con saña, como lo fueron miles de falangistas por el gobierno comunista de Víctor Paz Estenssoro y por los sicarios del tenebroso control político, en Mayo de 1958, por milagro no fui asesinado por una horda de milicianos de Ucureña en Terebinto, (Santa cruz) escape de los sádicos indígenas internándome en el monte extraviándome, semi desnudo soporte  la sed, el hambre, el Sur y el chilchi, (frió intenso con llovizna) sin mas abrigo que el cielo por techo y el suelo por lecho, después de 20 días, fui rescatado por un campesino de apellido Soliz viviente en la zona, sus familiares curaron mis heridas, me alimentaron y me cuidaron por casi un mes, estaba enfermo y muy débil con fiebres muy altas al borde de la muerte, pero con la bendición de Dios, la bondad y el cariño de esos humildes campesinos cambas, este agradecido colla paceño sigue con vida,  me  regalaron  camisa, pantalón y un par de alpargatas, remplace mis harapos y aun convaleciente retorne a Santa Cruz acompañado por Juan Soliz un trecho,  mi salvador me recomendó que tuviese cuidado y con voz entrecortada me develo que  mis camaradas fueron sorprendidos, apresados y sometidos por los milicianos a la  justicia comunitaria, en el Potrero del Naranjal y en la poza de Las Liras fueron: torturados, descuartizados y asesinados por los desalmados campesinos de Ucureña, quede abrumado por tan infausta revelación y sin habla completamente abatido, solo atine a levantar la mano en señal de despedida.

En Noviembre de 1964, tuve el privilegio de ser un combatiente mas, en la toma del  cerro de Laicacota, ultimo bastión del régimen comunista encabezado por el necrófilo Víctor Paz Estenssoro, Hernán Siles Zuazo, Juan Lechin Oquendo, Ñuflo Chávez Ortiz y la banda de facinerosos del control político.

En honor a la verdad, nadie me puede señalar con un dedo y decir que yo busque algún resarcimiento, pese a que perdí a mis padres, a mis  hermanos, a mis amigos de infancia,  a cientos de camaradas y  lo poco que poseía y  como si no fuere  suficiente tanto sacrificio y entrega de amor por la Patria, para escarnio de los deudos y sobrevivientes de la barbarie comunista, los administradores de justicia y los defensores de los derechos humanos  ¡A los comunistas asesinos y ladrones del Movimiento Nacionalista Revolucionario! Los premiaron extendiéndoles el pasaporte de la impunidad.  Por que jamás fueron juzgados por sus crímenes y fechorías.

Para terminar, en mi juventud empuñe las armas para bien o para mal, lo hice por un ideal y por una cusa que en mi conciencia CREI justa.   

Hoy, en el ocaso de mi vida empuño la pluma  para escribir verdades que duelen e incomodan, de no hacerlo seria  cómplice y encubridor, de los títeres del castrismo y del chavizmo y si los masistas quieren ser sus sirvientes. ¡Es decisión de ellos!

¡POR BOLIVIA!

 

 Carlos Tito Gallardo Lavadenz

C.I. 2819542 SC.

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