Posteado por: Carlos Tito | 25 agosto, 2007

¡UN REGIMEN SOCIAL COMUNITARIO!


Por: Carlos Tito Gallardo Lavadenz
CI: 2819542 SC.

Desde que el presidente Evo Morales, reveló en Tihuanaco que seguiría los pasos del asesino Internacional Ernesto “Che” Guevara, fue su lema indiscutible para conducir al País, por los senderos tortuosos de la arbitrariedad y sin una pizca de mesura, estableció estrategias de predominio basadas en la confrontación, la intimidación y el embuste, generando un ambiente de inseguridad y desconfianza en los pobladores asentados en los territorios de la media luna. Así el presidente Morales en el afán de implantar ¡un Régimen Social Comunitario en Bolivia! Comenzó a socavar los cimientos de nuestra incipiente democracia ¡Democracia que costo sangre, luto y dolor al pueblo boliviano! y para el logro de sus aviesos propósitos no dudo en sembrar cizaña en las mentes indígenas de occidente, inculcándoles odio irracional por los k’haras y criollos, nacidos y no nacidos en los Departamentos de Pando, Beni, Tarija y Santa Cruz de la Sierra.

El presidente Morales asesorado por cubanos y venezolanos, a semejanza de los dictadores caribeños presionó y marcó la ruta para que los asambleístas del Movimiento al Socialismo y sus aliados quebranten la Ley de convocatoria de la Asamblea Constituyente Derivada, para suplantarla por Originaria, Soberana, Fundacional y Plenipotenciaria, con la finalidad de perpetuarse en el poder. Lo insólito es que el primer mandatario de Bolivia, cree que tiene la potestad de violar la Constitución Política del Estado cuando veces le venga en gana. No por nada esta empeñado en arrasar el Tribunal Constitucional, y para que no quepan dudas ¡Advirtió! desde el trópico cochabambino, que no acatara las Leyes neoliberales porque son perjudiciales y por ello regirá mediante Decretos. ¡Las insensatas declaraciones del presidente Morales, son incalificables por la abierta exhortación al desacato, que orientan a la destrucción del Estado de Derecho y a la supervivencia del País y la Democracia!

La subordinación del presidente Morales al dictador cubano Fidel Castro, más las limosnas que recibe de su comandante Hugo Chávez Frías para comprar conciencias, su soberbia y su odio por los k’haras y mestizos de la media luna, es el acicate que lo induce a establecer en las poblaciones quechua-aimaras, doctrinas ajenas a sus tradiciones para convertirlos en esclavos del comunismo ateo, lo histórico es que las grandes mayorías de campesinos originarios de occidente, no son comunistas, no lo fueron ni lo serán jamás. Son nacionalistas por excelencia, porque aman la propiedad privada de la tierra, quieren a su mujer y a sus hijos y veneran a Dios.

Sin tomar en cuenta que los indígenas bolivianos son cristianos y nacionalistas, que la Unión de las Repúblicas Socialistas (URSS) desapareció y la decadencia universal del comunismo es una realidad evidente, que las ideologías marxistas, leninistas y trotskistas fueron sepultadas por los hombres, y que hace mucho tiempo reposan en los camposantos de la historia y los mercenarios comunistas fracasaron en Bolivia cavando sus propias tumbas y los más deleznables se escondieron en las sombras, para reaparecer prendidos como sanguijuelas del presidente Morales, para dizque restablecer el Imperio originario de los Incas, mintiendo que reivindicarán los 500 años de exclusión, obligan a los indígenas andinos a enarbolar las banderas del ¡Socialismo Comunitario! Para volver a los tiempos primitivos del Collasuyo comunidad regida por el Inca (Rey), donde sojuzgaban a los súbditos aimaras, donde no existía la propiedad privada, y la economía la manejaba el Inca a través de los Curacas y otras autoridades, a eso apuesta el gobierno comunista del Movimiento al Socialismo: ¡Implantar Un Régimen Social Comunitario! Donde los indígenas volverán a ser esclavos como en la época del Incario.

Santa Cruz de la Sierra 25 de Agosto de 2007

Amable lector, agradezco y autorizo su publicación.

 
 
Fuente: El Deber
 
Nos hemos acostumbrado a los disfraces. Tanto, que ya no se puede decir lo que se piensa, sin máscaras ni adornos. Todo el mundo sabía, desde su inicio, que la Asamblea Constituyente era, ni más ni menos, el instrumento de Evo Morales para su permanencia en el poder. Fue –¡y es!– el mecanismo para acabar con la precaria institucionalidad de una democracia débil y el trampolín para fabricar las formas legales de la nueva institucionalidad autoritaria, ¿por qué no decirlo?

El propósito gubernamental fue –¡y es!– el intento fallido del establecimiento de una dictadura. Su fracaso no es mérito de nadie: es el resultado de su propia incompetencia, de su inmensa torpeza en el manejo político, de la rusticidad de sus operadores y de la docilidad en la pretensión de imitación del modelo venezolano. Es la consecuencia de la ineptitud y de la ignorancia de todos aquéllos que pensaron que gobernar un país es lo mismo que dirigir un sindicato. ¿Por qué no decirlo?

La ampliación de la Asamblea –¡que no parió ni un ratón!– es el intento de supervivencia, con respiración asistida, del Gobierno y de la supuesta oposición. Podemos acordó con el Gobierno los términos de esa supervivencia, que comenzó con la repartija de la Corte Suprema y siguió con el oxígeno que le permitiría al Gobierno borrar de un plumazo el requisito de los dos tercios. Y es a partir de ahí, de la complicidad de la supuesta oposición, que el MAS se anima a lanzar su burdo proyecto constitucional y a encarar el desafío del referéndum, ¡independientemente de la Asamblea! La gente de Podemos estaba convencida de que le dobló la mano al Gobierno, ¡el Gobierno los mamó! ¿Por qué no decirlo?
 
La gran ventaja de lo sucedido en Sucre no es la definición de la sede de poderes, sino la oportunidad de haber visto al Gobierno ¡sin máscara! El cumplimiento de la sentencia presidencial pronunciada en público y con la rabia posterior a la rechifla chuquisaqueña –¡no saben las consecuencias que pueden sufrir!–, es sólo una forma del cinismo autoritario. Ha sido el ejercicio consciente del atropello planeado con alevosía y ventaja, ¡seguido de la fuga en madrugada de sus protagonistas principales! El prólogo de su próximo intento de anulación del Tribunal Constitucional y el anuncio de su siguiente jugada totalitaria, ¿por qué no decirlo?

Es cierto que el Gobierno juega con ventaja: cuenta con el cálculo oportunista de la supuesta oposición, cuenta con el miedo de un montón de gente que no tiene idea del precio pagado en la conquista de la democracia y cuenta con la falta de reacción nacional a sus atropellos. Cuando el arreglo MAS-Podemos prolongó la Constituyente y botó al tacho de la basura los famosos ‘dos tercios’ tan peleados, Santa Cruz se olvidó de su ‘cabildo del millón’ que lo había defendido y no les reclamó a sus representantes parlamentarios el acto de traición. ¿Por qué no decirlo?

Y también es verdad que todos los intereses regionales, todas las parcialidades, todos los resultados de la desagregación y de la fragmentación, se disfrazan con discursos de unidad, de patriotismo y de banderas nacionales, tratando de ocultar resentimientos y rencores verdaderos. Se disimulan los odios y se simulan comprensiones y sentimientos comunes. Se fingen piropos de boca chica y de sonrisa hipócrita. Se amagan peleas para llegar a acuerdos. Nos gustan los disfraces… ¿por qué no decirlo?

* Analista político

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