Posteado por: Carlos Tito | 21 septiembre, 2007

JUICIO DE RESONSABILIDADADES A PAZ ESTENSSORO-1956 (Conclusión)


MISERIA COLECTIVA Y MALVERSACIÓN DE FONDOS.

El régimen pasado con la divisa de una revolución nacional, ha alterado totalmente el equilibrio social y económico del país, cuyas consecuencias sufre, en carne viva el pueblo de Bolivia. las disposiciones constitucionales a las que prometió solemnemente someterse el régimen Paz Estensoro, preceptúan que: “El régimen económico debe responder esencialmente a principios de justicia social, que tiendan a asegurar para todos los habitantes una existencia digna del ser humano”, que: “El trabajo y el capital, factores de la producción, gozan de la protección del Estado” y finalmente, que el estado mediante ley podrá regular el ejercicio de la industria y el comercio, cuando así lo requieran, con carácter imperioso, la seguridad o necesidad pública.

El gobierno Paz Estenssoro, lejos de dar aplicación a los artículos constitucionales antes citados, imponiendo la justicia social, que asegure una existencia digna del ser humano, protegiendo el capital y el trabajo y regulando la economía del país, ha desorganizado en todos sus sectores la producción nacional haciendo descender el nivel de la vida del pueblo a límites de miseria espantosa, fomentando la lucha de clases artificialmente creada, anulando toda iniciativa privada y espíritu de libre empresa, ahuyentando el valioso aporte de capitales privados, tanto nacionales como extranjeros. Un resumen, en el aspecto económico, durante los cuatro años de su gobierno, la industria, el comercio y la agricultura, retrocedieron en sus índices de producción y rendimiento, ocasionando un déficit enorme en la balanza de pagos y dando lugar a una carrera inflacionista sin precedentes en la historia económica de Bolivia.

Este proceso de descomposición total de la vida económica del país no puede justificarse simplemente con la baja cotización del estaño, la herencia de los gobiernos pasados, ni por la liberación de las fuerzas productivas, que habrían incorporado a grandes sectores de la población, convirtiéndolos en nuevos consumidores, produciendo así la escasez de artículos de subsistencia. Al contrario debe remarcarse que el régimen Paz Estensoro, ha recibido la ayuda y la cooperación económica y técnica de organismos, internacionales y de los Estados Unidos de Norte América, en una escala jamás igualada en otros gobiernos.

Como contrapartida ilusoria, el gobierno ha agotado el repertorio del socialismo reformista, otorgando a los sectores laborales un sinnúmero de “beneficios”, al extremo de, afirmar enfáticamente que la legislación social es la más avanzada del continente. Sin embargo, esta legislación social, no deja de ser sino otro acto demagógico, que no guardando ninguna relación con el grado de desarrollo y la estructura de la economía nacional, ha violentado el desenvolvimiento progresivo de las fuerzas productivas, arrastrando al país a la bancarrota general. La prueba irrefutable de la inoperancia y desacierto de estas medidas se encuentra en la situación en que se debate el obrero y, el pueblo de Bolivia; pues, con todos los beneficios sociales, las condiciones de vida no han mejorado. A1 contrario, los precios de los artículos de subsistencia y el costo de la vida se ha elevado desde 1952 a la fecha, cuando menos en 3.000%, mientras los salarios y haberes han aumentado de 10 a 15 veces.

Las causas de la crisis económica son profundas y múltiples. En primer término, una revolución necesita una orientación clara y definitiva, objetivos concretos y factibles, que deriven de una realidad determinada y de una doctrina de ideas congruentes que emanen de esa propia realidad, para superarla efectivamente. En este aspecto, el régimen Paz Estenssoro se muestra como un gobierno de inspiración comunista en todos sus actos, pretendiendo vanamente plasmar el dogma marxista y por arte de transmutación, convertirlo en una revolución nacional, sin darse cuenta que la antinomia de estas dos ideologías es irreconciliable, en la teoría y la práctica. Solo hay dos extremos: el nacionalismo que sostiene Falange Socialista Boliviana y el comunismo demagógico y anarquizante de las fuerzas internacionales de izquierda.

El estado socio-político por el que atraviesa el país es el resultado directo de un hibridismo doctrinal. En términos marxistas, la anarquía en que vivimos constituye un hito histórico que encubre la famosa revolución combinada, aspiración máxima de los comunistas y que daría lugar a la implantación violenta de la dictadura del proletariado, esfumándose en esta forma, las aspiraciones de sus precarios aliados: campesinado, clase media y burguesía progresista. A esta altura: ¿a quién corresponde el porvenir?; a la Nación Boliviana, que tienen el derecho supremo de seguir su desarrollo histórico y sociológico, como tal, o a los planes internacionales del comunismo disociador?… En síntesis, se trata de la lucha total de dos valores que se disputan el futuro de Bolivia: La Nación como vértice de la teoría socio-política de los partidos nacionalistas, que como Falange Socialista Boliviana, aspiran a la plenitud de su desarrollo político y económico o a la lucha de clases, como instrumento para llegar al comunismo internacional. Hasta este momento las convulsiones internas, conducen al país directamente a la revolución permanente del marxismo, sin importarle la suerte de los bolivianos. Se sacrifica la vida de varias generaciones, que tendrán que vivir en continua anarquía, luchando como lobos sin espíritu de solidaridad, en espera de la siniestra hora en que suene la campana fúnebre que anuncie la destrucción de nuestra nacionalidad y la implantación del comunismo en el mundo. Esta es la causa principal de la miseria por la que atraviesa el país, inspirados en los dogmas marxistas fomentando la lucha de clases, en un medio cuyo desarrollo económico no ha clarificado la conciencia de intereses del capital y el trabajo, es imposible obtener la estabilización política necesaria para el desarrollo económico de la Nación.

En términos más claros, nuestro país sufre las consecuencias de la falta de una ideología clara y consecuente no pueden co-existir en una revolución, las aspiraciones nacionalistas con los objetivos de la teoría comunista. Para superar este estado de cosas, es necesario que la conciencia nacional y los honorables representantes, se definan en medio de esta confusión ideológica, para saber si Bolivia ha de ser el campo de experimentación de los planes internacionales del comunismo o ha de encauzar su vida hacia el nacionalismo de una democracia social.

Tanto daño ha causado al país esta política de propósitos encubiertos que hoy día resulta patente la falta de estabilidad institucional y política, factor fundamental que ha ocasionado la desconfianza absoluta de los sectores del capital privado, circunstancia que a su vez redunda en la desorganización de los factores de la producción económica. Este es, seguramente, el principal factor de la crisis económica por la que atraviesa la Nación .

Los planes que tiendan a la transformación de la estructura económica y social de una nación no deben inspirarse en propósitos demagógicos, llevados por el deseo egoísta de aparecer ante la historia como autores de una revolución; es de previsión elemental un estudio detenido, profundo y científico de la realidad social, de las posibilidades de mejoramiento y de los medios de que se dispone para llevar a efecto una política de transformaciones. en el caso que analizamos, el régimen Paz Estensoro, con ausencia de todo espíritu de previsión y responsabilidad, sabiendo que Bolivia, como país monoproductor y subdesarrollado depende exclusivamente de la minería, ha precipitado medidas inconsultas tendientes a liquidar nuestro único respaldo presupuestario, sin contar con un fondo de reservas necesario para cubrir el déficit que imprescindiblemente debía producirse, como consecuencia directa de los cambios operados y del desequilibrio consiguiente en la balanza de pagos. Podemos decir que la nacionalización de las minas significa una subrogación voluntaria de toda las obligaciones que tenían las tres grandes empresas, con relación a sus trabajadores, las mismas que hasta podrían agradecer de esta magnanimidad a costa del pueblo, por haberse visto libres de las enormes responsabilidades económicas que pesaban sobre ellas, después de un período de bonanza económica a costa de los sacrificios y de la miseria a que se sumieron al pueblo de Bolivia, con la complacencia de los gobiernos oligárquicos. De donde resulta paradójicamente que, si ayer el pueblo recibía su cuota de miseria de los barones del estaño, hoy día, ese mismo pueblo engañado, sufrido y hambriento se ve obligado a mantener las minas en beneficio de los nuevos mercaderes, que sordos al clamor del pueblo han creado la nueva casta de los ricos de una pretendida “revolución nacional”

Por una relación consecuente y natural de causa y efecto, estos desaciertos gubernamentales, incidieron desfavorablemente en el normal desenvolvimiento de las actividades económicas. De ahí, que el comercio, la industria, la minería y la agricultura ingresaron en la peligrosa curva descendente, con las consecuencias desastrosas que hoy sufre toda la nación. La falta de estímulo y garantías a los capitales y a la iniciativa privada, el desahucio de la técnica y la desviación de las energías del trabajo, de su función específica, despoblando los campos y concentrando al elemento humano en las ciudades, en afanes proselitistas y de consignas políticas, ha dado como resultado el desplazamiento del esfuerzo económico al terreno Político, sin esperanza de una próxima solución.

Los errores en la conducción económica del gobierno Paz Estensoro, tienen su acusación objetiva, son pruebas irrefutables en la miseria que vive sumido el pueblo boliviano; el alza del costo de la vida ha llegado a tales extremos, que ningún presupuesto alcanza a cubrir las necesidades más elementales de la familia; así los recursos de la clase media, del obrero y en general de los grandes sectores mayoritarios, los han condenado a vivir en un régimen de hambre planificada. Las consecuencias de este hecho no sólo alcanzan a afectar la salud y el rendimiento en el trabajo del boliviano, sino que va minando desde sus cimientos la moral del pueblo, al obligarlo a recurrir a expedientes reprobables, para llenar siquiera en parte su exigua economía. Por eso, el peculado, el soborno, el cohecho, la especulación, y el mercado negro, han tomado carta de ciudadanía. La propagación de los vicios y la delincuencia de menores han aumentado en relación directa con el fracaso económico del régimen pasado.

La inmoralidad ha llegado a tales extremos que las crónicas periodísticas, revelan con inusitada frecuencia contrabando de mercaderías, negociados de cocaína y otros estupefacientes, exportación clandestina de grandes cantidades de oro, complicidad de empresas de transporte aéreo en estos negociados ilícitos, etc., sin que todo esto haya sido objeto de la investigación de las autoridades superiores, quienes con este proceder permiten la proliferación de la impunidad y peculado. Al contrario, estas mismas autoridades concentran toda su actividad en el descubrimiento de conspiraciones y planes subversivos, con un dispendioso gasto de los fondos Públicos, para mantener una planta numerosa de funcionarios cuya misión consiste en perseguir y torturar a los ciudadanos de la oposición.

La situación económica del pueblo es insostenible, los presupuestos familiares insuficientes para permitirles un nivel de vida normal y llevadero. La actual generación sufre en forma irremediable las consecuencias de la falta de alimentación sana y de vivienda higiénica, comprometiendo así la vitalidad futura del país. Tenemos un caso concreto: el haber de un secretario gira alrededor de 70.000 Bs., de un profesor 80.000 Bs., y el jornal diario en un mes, de un obrero corriente, 50.000 Bs., con un promedio mensual de 66.000 Bs.

Con esta tortura de billetes devaluados, una familia de cuatro miembros tiene que hacer frente a las siguientes necesidades: Pago de alquileres 25.000 Bs., alimentación mínima a ración de hambre 90.000 Bs. (750 Bs., diarios por persona), vestuario 20.000 Bs.; haciendo un total de 135.000 Bs. Esta es la dramática realidad en que se debate el hogar boliviano, con un ingreso de 66.000 Bs., tiene que responder a gastos que sobrepasan en 69.000 Bs., su magro presupuesto de ingresos… cómo llena este vacío… la respuesta debe darla el ciudadano Víctor Paz.

La evidencia palmaria de este estado de cosas, resulta aún más del siguiente cuadro de precios de artículos básicos de subsistencia, entre los años de 1.951 y­1.956:

 

ARTICULOS

1951

1956

%

Leche Condensada

Bs. 10

Bs. 400

3.900

Pan

Bs. 1

Bs. 30

2.900

Azúcar

Bs. 12

Bs. 180

1.400

Carne

Bs. 40

Bs. 1.200

2.900

Arroz

Bs. 10

Bs. 180

1.700

Patatas

Bs. 4

Bs. 500

12.400

Combustible

Bs. 5

Bs. 30

500

Esto demuestra que El precio de estos artículos ha subido en la proporción inaudita de 3.500 por ciento, fuera de que ellos son de problemática cuando no de imposible adquisición: la prueba diaria tenemos en las interminables “colas” que se forma en los lugares de abastecimiento.

Mientras el pueblo se debate en esta miseria, que forma el horizonte gris de su vida, en otro plano: el de administración de los fondos públicos y la danza de los millones, se desenvuelve el manejo arbitrario de fantásticas sumas cuya inversión y destino desconoce la ciudadanía.

La gestión gubernamental pasada, aparte de los recursos ordinarios del dudoso presupuesto nacional, ha contado con las ingentes sumas provenientes de los siguientes capítulos: Corporación Minera de Bolivia, Corporación Boliviana de Fomento, Ayuda económica de diversos organismos de las Naciones Unidas, Cooperación del Gobierno Norteamericano, fondos provenientes de los revertibles e impuestos CIP., pignoración y venta de oro del fondo de reserva del Banco Central de Bolivia, empréstitos tanto internos como internacionales de organismos particulares, emisión de más de 130.000.000.000 de bolivianos utilidades por remate libre de dólares; sumas estas que aproximadamente sobrepasan, en los cuatro años de gestión gubernamental, a los 500.000.000 de dólares, fuera de la astronómica emisión monetaria, que significan la fantástica suma de cuatro billones de bolivianos, equiparable al presupuesto de cincuenta años. Toda esa suma manejada discrecionalmente, sin control alguno, por el ciudadano Víctor Paz Estenssoro. Investigación especial merecen también los contratos suscritos sin llamamiento a propuestas como Chacur, Marcus, Arpic, y otros por la Corporación Minera, YPFB etc., las concesiones de divisas, comisiones especiales, y los llamados prestamos de honor otorgados por el Banco Central.

Desde que aparecieron en Bolivia las ideas socialistas como una reacción natural y justificable a la política demo-liberal, se ha producido un curioso proceso de configuración de los partidos políticos sin examen de nuestra realidad, para llegar a la conclusión, de que el socialismo es una panacea milagrosa capaz de curar todos los males sociales, pero olvidando un detalle importante: llegar a entender en qué consiste el socialismo. De ahí que, a medida que nuestro país se saturaba superficialmente y teóricamente de esta doctrina, ingresaba a un lento, pero perceptible proceso de descomposición política e institucional. La guerra internacional del Chaco agudizó este fermento socialista con tintes cada vez más rojos, hasta desembocar en un estado colectivo que mañosamente manejado por dirigentes de mentalidad abiertamente comunista, constituye lo que muy bien podemos llamar la historia socialista, cuyos resultados han colocado a Bolivia en un callejón oscuro y sin salida. Así, se ha dado el caso de que una doctrina, que constituye un nuevo sentido de vida colectiva y que pertenece como un bien supremo a toda la humanidad, en contraposición al individualismo liberal, se ha convertido en un proyecto de ideas vacuas y utópicas, que debidamente aderezadas para los fines de propaganda y sometimiento brutal de los pueblos, hoy día, son meros slogangs, que solo sirven para engañar y anarquizar a los pueblos sub-desarrollados y de escasa cultura, como el nuestro.

Asistimos en esta forma a la culminación de un drama político, en el que la axiología social ha sido desechada, subalternizando los grandes valores del espíritu y la moral a concepciones materialistas que han desvirtuado la esencia trascendente del ser humano. Derivando de estas falsas concepciones, se ha alterado el equilibrio social con la lucha de clases y sus funestas consecuencias en la economía social. En efecto, las transformaciones políticas, lejos de mejorar la actividad económica de la Nación boliviana la han colocado al borde de la debacle total. Si antes, teníamos una minería de desarrollo ultra capitalista, una agricultura semi-feudal y una industria incipiente que modestamente sostenían la economía nacional, hoy solo tenemos el problema minero, el problema de la agricultura, el problema de la industria y comercio cuya solución es difícil de prever sin un cambio radical en la conducción política, que no signifique, el retorno al pasado oprobioso ni la imposición del comunismo anarquizante.

Se ha pregonado en todos los tonos que la revolución, con la reforma agraria ha abolido la servidumbre feudal del campesino, que la nacionalización de minas liquidó el dominio económico y político del super-estado minero; bien analizadas estas medidas se ve que: la servidumbre feudal ha sido sustituida por la servidumbre política del campesinado y que los antiguos dueños de las minas han sido reemplazados por un patrón omnímodo: el Estado, permitiendo al gobierno y una burocracia privilegiada, usufructuar del esfuerzo de los trabajadores del subsuelo, sin que, en ambos casos, se hubiesen conseguido un mayor rendimiento económico que justifique la precipitación con que se han realizado dichos cambios.

La tácita demostración del fracaso de la gestión económica del régimen pasado, se encuentra en la inconsecuencia doctrinal y práctica de sus personeros, que ayer pregonaban su posición anti-imperialista y de ataque a fondo de la oligarquía y que hoy, olvidando sus profundas convicciones “revolucionarias”, tienen que golpear las puertas de ese mismo imperialismo para pedir ayuda económica y técnica y aún más, buscando contactos con los mismos personajes de la execrada oligarquía y de sus incondicionales gestores.

La ironía del destino permitió que el actual Presidente Dr. Hernán Siles Zuazo, en un gesto que le honra, entregara el mando supremo de la Nación al Dr. Víctor Paz Estenssoro, cuando el país atravesaba un período de relativa normalidad económica, cuando la ciudadanía esperaba días de progreso y ventura para la Patria; hoy día, después de cuatro años, Paz Estenssoro le devuelve el timón de la nave del Estado, cuando ella se encuentra a la deriva, en un mar tempestuoso y batido por vientos de fronda, sin un faro que ilumine el arribo al puerto de progreso y la superación nacional.

El análisis de los hechos anteriores, nos lleva a las siguientes conclusiones de orden jurídico.

El presidente Víctor Paz Estenssoro y los Ministros que le acompañaron en su gestión, al conculcar las disposiciones vigentes de la Constitución Política del Estado, del Código Penal de la Ley Orgánica del presupuesto y disposiciones conexas, han cometido los siguientes graves delitos, en calidad de autores, cómplices, encubridores y receptores por los que se los acusa:

    1. Violación de las garantías individuales.
    2. Malversación de los fondos públicos.
    3. Infracción de texto expreso de la Constitución y las Leyes, de acuerdo a la siguiente especificación.

a) Alteración de la Constitución de la República y la forma de gobierno, incursos en los Arts. 1. y 38 de la Constitución Política, concordantes con el 115 del Código Penal.

b) Ejercicio ilegal y usurpación de las funciones del Poder Legislativo, delito previsto por el Art. 46 de la Constitución Política, concordante con el Art. 27 del mismo Cuerpo y 117 del Código Penal.

c) Reo de atentado contra las garantías Constitucionales, al haber violado la Sección Segunda de la Carta Fundamental que consagra los derechos y garantías de los ciudadanos.

d) Por haber desconocido las disposiciones de la Sección Tercera de la Carta Política, referente a la conservación del orden público y al estado de sitio.

e) Por haber atacado a la célula matriz de la sociedad: la Familia, contrariando lo dispuesto por el Art. 133 en su primera parte, de la Constitución Política.

f) Por haber establecido tribunales de excepción y extraños al ordenamiento jurisdiccional, violando los Arts. 13 y 139 de la Carta Política Fundamental. Asimismo, por haber hecho sufrir condenas injustas sin figura de juicio y sin respetar el sagrado derecho de defensa, delitos, estos últimos comprendidos en los Arts. 47 y 48 del Código Penal.

g) También se les acusa por el delito de malversación o extravío de fondos, figura delictiva tipificada por los Arts. 112, primera parte y 116 de la Constitución Política, 353, 354, del Código Penal y otras disposiciones conexas de la Ley Orgánica del Presupuesto

h) Por el delito de prevaricato prevista por el Art. 3444 del Código Penal.

i) Por la comisión de delito. contra las personas, entre ellos homicidio voluntario Art. 470 del Código Penal, homicidio involuntario 505 de igual Código, heridas ultrajes y malos tratamientos de obra, incursos en los artículos 521, 522, 523, 525 y otros del mismo código.

j) Por la comisión de delitos contra la propiedad de los particulares, infringiendo el Art. 17 de la Constitución Política, los 604 y 605 del Código Penal, que tipifican el robo y el 621 que configura los hurtos

Con los antecedentes expuestos el H .Congreso Nacional, de acuerdo a las Leyes de 31 de Octubre de 1884 y 23 de Octubre de 1944 y a los Arts.: 60, inciso 12 y 105 de la Constitución Política, que norman los juicios de responsabilidad, contra los altos dignatarios del Estado, se servirá imprimirle el trámite correspondiente.

Honorables representantes Nacionales, esta es la tragedia de Bolivia y los Diputados de Falange Socialista Boliviana, al presentar este juicio político de responsabilidad, invocan al mandato soberano de que estáis investidos, para que despojándoos de toda pasión y sectarismo, emitáis vuestro fallo histórico con sujeción a la Ley Divina como cristiana, a vuestra conciencia como hombres de bien y a las leyes de la Nación como ciudadanos. El veredicto de la historia caerá implacable si no cumplieres con vuestro sagrado deber.

OTROSI: Acompañamos como elementos de juicio las siguientes publicaciones:

a) “Terror y Angustia en el Corazón de América” de J. Montellano
b) “Bolivia Cementerio de la Libertad” de René López M..
c) “La Gran Mentira Nacionalista” de Antonio Ondarza O
d) “Carta Pastoral” de S Ilustrísima del Arzobispo Maurel.

MAS OTROSI: Solicitamos que la comisión de C.Y.P.J. del H. Congreso, recado de las reparticiones públicas informes sobre los contratos, adquisiciones y concesiones del gobierno Paz Estenssoro y sea con carácter previo y como pruebas literales.

La Paz 23de Agosto de 1956

Gral. Bernardino Bilbao Rioja.. Oscar Gandarillas Vargas.
 
Jaime Ponce Caballero. Walter Vásquez Michel.

NOTA: El H. Elías Belmonte no firma por encontrarse en exilio.

Santa Cruz de la Sierra 7 de Septiembre de 2007

Amable lector, agradezco y autorizo su publicación.

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