Posteado por: Carlos Tito | 26 diciembre, 2007

UN TERRORISTA APODADO “CHATO” (7ma. Parte)


Por: Carlos Tito Gallardo Lavadenz.
CI: 2819542 SC.

El 15 de Junio, la Confederación Universitaria Boliviana los declaró: “mártires de la liberación del pueblo boliviano”, decretando duelo nacional con suspensión total de actividades académicas, las federaciones universitarias del interior siguieron el ejemplo y durante el entierro al que concurrió una enorme multitud, hubieron discursos vehementes culpando al gobierno del General Alfredo Ovando Candia por el doble crimen. Después de los funerales estudiantes y trabajadores abandonaron el camposanto en ruidosa manifestación, lanzando estribillos incendiarios que derivaron en violentos choques con las fuerzas del orden, con un saldo de 17 heridos y varios detenidos.

El Martes 16 en la ciudad de Potosí, se registraron violencias estudiantiles como expresión de protesta por los crímenes, resultando muerto el estudiante Félix Coila, dos estudiantes y tres carabineros heridos, uno de suma gravedad. Otra manifestación de protesta en Sucre, derivó con el saqueo al Centro Boliviano-Americano, resultando dos estudiantes, cuatro carabineros y dos agentes del DIC heridos. Al término de otra manifestación similar en Tarija resultó herido el estudiante Ivar Antezana Palacios.

Cuando las protestas alcanzaban un alto grado de agitación y cuando las manifestaciones habían arrojado un apreciable saldo de heridos y muertos y los agentes del DIC estaban a la caza de los verdaderos asesinos, los extremistas del llamado Ejército de Liberación Nacional, el día 19 de Junio en un alarde de autosuficiencia, dieron a saber que habían sido ellos los que ajusticiaron a los esposos Koeller-Catalán, pero tratando de justificar lo injustificable, en efecto ese día hicieron llegar un comunicado a la prensa en el que expresaban en primer término: “No es necesario repetir o enumerar los principios morales por los que nos guiamos. Estos son reconocidos por amigos y enemigos” ¡Que cínicos!, sólo ellos podían atreverse al afirmar tal cosa, luego de los crímenes cometidos y de las víctimas que provocó su proceder insano.

Tras reiterar que Elmo Catalán Avilés y Jenny Koeller eran miembros de su organización, trataron de explicar que: “Ricardo y Victoria (nombres de guerra de Catalán y Koeller) atendían directamente una de las células que presentaban algunos problemas organizativos y políticos. En el reajuste de esta célula se tomaron medidas de tipo disciplinario. Uno de los integrantes al parecer opuesto a tales medidas, disparó su arma de fuego contra ambos compañeros. Otros compañeros que escucharon los disparos, al acercarse, encontraron ya muertos, a Ricardo con tres impactos en el tórax, abdomen y antebrazo respectivamente, y Victoria con un impacto en la región mastoida. El asesino se encuentra prófugo. Los compañeros de esta célula no pudieron encontrar contacto con la organización y actuaron por propia iniciativa sacando los cadáveres de la casa, por medida de seguridad”.

¡Reconocen su culpa; pero, lo explican a su manera diciendo: “No lo pudimos evitar nosotros que tenemos todos los elementos, pero en ese momento no los poseíamos y por el contrario creímos en lo que era creíble y más aceptable, pues los casos de Solíz, Otero y los esposos Alexander son más elocuentes y suficientes pruebas de la intervención de la CIA en nuestro país y la actuación impune de sus agentes nativos. ¿Como pretender que los estudiantes, obreros, campesinos y pueblo en general se hayan mostrado apacibles ante el crimen que aparentemente revestía características similares a los anteriores casos? No se podía esperar otra actitud que la que tomaron”.

Los del “ELN” creían estúpidamente que si el pueblo y los estudiantes hubieran sabido que era la organización terrorista la que había asesinado, no hubieran actuado en forma similar en contra de ellos. Pero al decir tal cosa sabían perfectamente que se habían visto obligados a guardar silencio criminal por temor a la reacción popular. Sabían que el repudio general habría adquirido las mismas características de violencia, si estudiantes y trabajadores se enteraban de que el “ELN” era el autor del doble crimen. El documento firmado por “Chato” Peredo fue hecho público debido a que, por entones, la opinión pública ya estaba enterada de que los asesinos eran los extremistas del “ELN”………………

Continuará.

Santa Cruz de la Sierra 19 Diciembre 2007.

Amable lector agradezco y autorizo su publicación.

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Responses

  1. Carlos Tito, me ha llamado la atención la discrepancia entre lo que usted cuenta sobre los asesinatos de Elmo Catalán y Jenny Coello y la versión que da Rodríguez Ostria en su libro “Teoponte”, donde incluye una entrevista a Crespo Ross, quien dice haberlos matado con un disparo a cada uno debido a que ellos lo tenían preso por querer abandonar la organización. Es decir, una situación contraria a la que usted cuenta, y que haría a esos crímenes bastante menos infames que si se hubieran cometido fríamente y con torturas previas. Me pregunto cuál será la verdad.


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