Posteado por: Carlos Tito | 4 enero, 2008

UN TERRORISTA APODADO “CHATO” (10ma. Parte)


 
Por: Carlos Tito Gallardo Lavadenz.
CI: 2819342 SC.

Capturado el perverso “Chato” Peredo, los administradores de justicia tenían la obligación de sentarlo en el banquillo de los acusados, para juzgarlo con todo el rigor de la Ley, irónicamente por la extraña magnanimidad del gobierno ovandista, sumada la complicidad de los miembros de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, ¡el carnicero de Teoponte!, fue premiado con un viaje a Chile para que goce de unas merecidas vacaciones. ¡Son normas inverosímiles, utilizadas por los gobernantes de izquierda!

Después del vergonzoso proceder de las autoridades de turno, se conoció el “diario del Chato”, un diario escrito sin pudor y sin una pizca de consideración; el perverso “Chato” relata todas las flaquezas de sus víctimas y da detalles de los asesinatos perpetrados por su orden. Es una confesión brutal y repugnante, escrita por un psicópata que se creía un semidiós, es una narración que enloda la memoria de esos jóvenes crédulos a los que engañó y arrastró a una muerte segura.

El jueves 23 de Junio, a cuatro días de iniciada la pretendida “guerrilla”, hay dos bajas. “Por la tarde – dice el diario – vinieron Marcos y Freddy a plantearme su abandono de la guerrilla, pretextado mal estado físico, lo que resulta muy absurdo en Marcos (de la retaguardia) que es robusto y fuerte, Freddy dice padecer de una gastritis aguda. Sus dos hermanos hablaron con él. Veremos que actitud toman en adelante”

Dos días después, el sábado 25; “Marcos insiste en abandonar la lucha. Otra de la resaca, Marcos y Freddy se han convertido en una piltrafa humana. Marcos lloró y se tiró al suelo como un niño”.

Martes 28; Después de la marcha se nota preocupación y acobardamiento de algunos. Los dos de la resaca insisten en abandonar. Los dejaremos en la próxima e inmediata oportunidad. “Chaña” desapareció “misteriosamente”, parece con premeditación”.

El viernes 14 de agosto, “Chato” Peredo envía a La Paz un comunicado del “ELN”, en el que detalla sus bajas: “El día 28 de julio pasado desertó “Chaña”; el día 29 solicitan su baja Adolfo Quiraga Banadona (Gordo), Eduardo Quiroga Bonadona (Freddy), Antonio Huici Alborta (Choco), Antonio Figueroa (Toño), Ricardo Oscar Puente (Diego), Luís Letellier Araoz (Mauro), y Juan José Saavedra (Marco Antonio). Estos fueron despojados de todo implemento de guerra y, vestidos de civil, abandonaron la columna. Estamos dispuestos – dice el comunicado que no llegó a La Paz – a aceptar cualquier comisión pacificadora…”

La moral del conjunto “guerrillero” es tan baja como la de quienes pidieron su licenciamiento; pero, el vencido pretendió poner condiciones irracionales como la instalación de un gobierno obrero-campesino, la disolución del Ejército Nacional y la nacionalización de todas las empresas extranjeras sin excepción.

Las bajas continúan, el día 25 de agosto: “Como se preveía, la columna va reduciéndose. Ahora el rajado es Juanito. Sucedió después de la marcha nocturna por terreno accidentado hasta llegar a una chacra cerca de Chocopani. Abandonó su equipo y su arma a medianoche”.

Los enfermos y los heridos son abandonados sin consideración, “Felipe no puede caminar porque tiene una fractura en el talón, hay que tomar una decisión con “Felipe”, que demora la marcha de la columna. Ordené buscar un escondite y despedí a Felipe dejándolo con víveres y dinero”. Felipe era un estorbo y había que abandonarlo sin contemplaciones.

El jueves 3 de septiembre el,”Chato” se queja: “El derrotismo en la gente es muy marcado y se agudiza más con el abandono de los 3 macheteros que hacían la punta de vanguardia. Se llevaron una radio”.

El sábado 26 de septiembre, dice “Chato” Peredo: “Hasta hoy la situación es desesperante por el hambre. Nos alimentamos de palmito, hongos y una fruta parecida a la bellota… A las 2 de la tarde aparecieron Ferte y Perucho que desertaron del campamento por el hambre, llevándose dos latas de sardina, (reserva estratégica para los 14 que quedábamos), dinero y un poquito de manteca que me quedaba en un nylon. FUERON AJUSTICIADOS EN EL ACTO, pese al inmenso aprecio que me ligaba a Peruchín. Quedamos 12, cuatro en la avanzada conmigo en busca de salida, y 8 famélicos esperanzados en nosotros.

Fusilados por dos latas de sardinas que eran “reserva estratégica”, para un grupo que no era combatiente, que dejó sin pizca de arrepentimiento a 8 seres indefensos y a dos más de la avanzada, para escabullirse de la zona como los cobardes con su cómplice para ponerse a buen recaudo, lo hizo simplemente porque fracasó en su intento de hacer “guerrillas”. Cometió un crimen vulgar, un doble asesinato y abandonó a diez víctimas a su suerte con premeditación y alevosía. Esas fueron las “guerrillas” de Teoponte, que algunos despistados tuvieron la estupidez de glorificar. Una simple marcha por la selva de jóvenes inexpertos que fueron engañados y reclutados con falsas promesas por el “ELN”.

CONCLUCION

De esta manera con más penalidades y sin gloria finalizó la llamada “guerrilla” de Teoponte, en realidad no se puede decir que hubo “guerrillas”, todo fue desmoralización y huida, deserciones y crueldad innecesaria, un desandar por la selva sin razón justificada. Al fracasar la tesis de la “guerrilla”, también fracasó el “ELN” que quiso adquirir gloria con una provocación absurda. Docenas de cadáveres atestiguan que el “ELN”, obró a sabiendas que llevaba a jóvenes incautos a un sacrificio inútil; pero había que tentar fortuna haciendo “guerrillas” y la ingenuidad de unos jovencitos les dio la oportunidad. No hubo “guerrillas”, fue simplemente una vía crucís de una juventud idealista, conducida por la selva inhóspita por un psicópata que se creía el predestinado.

Mariano Baptista Gumucio, hombre público, escritor e historiador escribió: “El sicario que atormenta y mata al detenido político o ceba sus instintos en la mujer inerme, no deja de ser un abyecto sádico, así actué por instrucciones superiores o crea que esta defendiendo a la patria de sus “ENEMIGOS”. En el otro extremo vale la pena mencionar, la anécdota que registra el Diario de Combate de “Chato” Peredo, correspondiente al 26 de septiembre de 1970”,

“El primero mata a nombre de la violencia institucionalizada, el segundo asesina a nombre de la violencia revolucionaria. En ambos hay un parecido desprecio por la vida humana, una misma actividad criminal, cualquiera sea el pretexto o la ideología. Los dos descienden en línea directa de los viajeros de las Indias”.

Santa Cruz de la Sierra, 4 de Enero de 2008.

Amable lector agradezco y autorizo su publicación.

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