Posteado por: Carlos Tito | 2 agosto, 2008

RECORDANDO EL PASADO


MENSAJE AL PAIS CON MOTIVO DEL ANIVERSARIO
DE FALANGE SOCIALISTA BOLIVIANA

Privilegiado destino el de FALANGE SOCIALISTA BOLIVIANA que siempre se encuentra en combate, defendiendo a la Patria. Ayer contra los explotadores que se negaban a ceder justicia a nuestro pueblo. Hoy día contra los que, a nombre de los explotados pretenden quebrar la unidad de la Patria en la lucha de clases.

Por Bolivia conocimos ayer las cárceles y el destierro y hoy por Bolivia estamos dispuestos a correr los mismos riesgos también, porque hemos renunciado a compartir el poder y enfrentar los rigores de la persecución y de la calumnia y por sobre todo a no claudicar nunca en la integridad de nuestro ideario nacionalista.

Hace dos años, perseguidos por el gobierno de Urriolagoitia, escribíamos “Agoniza en este año, medio siglo de entreguismo y vergüenza y se levanta la aurora de un medio siglo de renovación y de trabajo”.

Reiteramos nuestra fe en que Bolivia, por la justicia y el trabajo encontrara su redención.

El individuo por encima del interés colectivo, fue la inspiración de la vieja política.

Los gobiernos, movidos por ese impulso individualista fueron incapaces de solucionar los problemas sociales y económicos del país.

Cada vez fue más efectivo el divorcio entre el pueblo y los gobiernos; entre el egoísmo y la ceguera de esos gobiernos, ajenos a toda sensibilidad social, y el malestar popular originado en la crisis económica de nuestras grandes mayorías nacionales. El último intento de gobierno individualista y de camarilla fue la Junta del Gral. Ballivián.

Constituye una página de legítimo orgullo falangista, nuestra actitud con relación a ese gobierno. El oportunismo político hubiese aconsejado aceptar la penetración administrativa que se nos ofrecía, pero FSB. ofreció un programa de gobierno que hiciese evolucionar a la Junta, que representaba a toda la institución militar, hacia un gobierno nacionalista y socialista de tendencia definida, la Junta prefirió gobernar sin programa y sin ideario y FSB. resolvió permanecer en el llano, pues no busca el poder para medrar sino para cumplir un programa.

En los días de la Junta militar FSB. demostró al país su entereza política, por que la integridad de los partidos no se prueba tanto al combatir al enemigo que nos persigue, como al negarse a claudicar en el ideal ante las solicitaciones del poder. Así lo reconocieron los revolucionarios contra la Junta Militar de Gobierno cuando propusieron a FSB. su participación en el nuevo orden de cosas.

Nadie puede negar que los revolucionarios del 9 de abril, al invitarnos a integrar el nuevo gobierno, reconocían en FSB. una fuerza renovadora sin complicidad con el pasado.

Nadie puede negar tampoco que FSB. procedió con hidalguía y sinceridad política al negarse a integrar el nuevo gobierno, sin haber identificado con sus personeros y el partido la unidad de propósitos.

Y esa sinceridad e hidalguía nos concede ahora, un nuevo derecho para condenar la simulación nacionalista, que se practica desde el actual gobierno para escarnio del nacionalismo y para el peligro de la Patria.

Ante la decadencia universal del Estado individualista –mero gendarme para arreglar conflictos de los derechos individuales – ha surgido la oposición entre un Estado Clasista y un Estado Nacionalista.

Los marxistas proponen provocar y agudizar la lucha de clases, hasta llegar a un Estado de Clase: la dictadura del proletariado. La lucha de clases es la negación de la nación misma, que los nacionalistas conciben como una unidad de destino, la lucha de clases quiebra la unidad nacional y la convierte en una lucha internacional, la acción obrera regida desde las centrales moscovitas, en Bolivia, sostienen esta política clasista el Partido comunista POR, y el extinto PIR, etc.

Los nacionalistas proponen un Estado Nacional, es decir un Estado que se identifique con la nación toda. Ni el individuo, ni la clase, ni la región: es unidad superior a la nación entera. Los nacionalistas se preocupan de crear la conciencia, de esa nacionalidad traducida en la solidaridad entre sus distintos factores, clases o regiones para trabajar unidos por el engrandecimiento de la Patria. Como la nación esta formada por el territorio y la población, la política nacionalista debe lograr el progreso del territorio y el bienestar de la población. Esta política nacionalista, expresada en un programa de principios, sostiene sin claudicaciones FSB.

En la oposición de estas dos doctrinas, ha surgido en nuestro ambiente una solución híbrida; una especie de contradictorio nacionalismo clasista, que se llama Movimiento Nacionalista Revolucionario. No tiene doctrina pero ha proclamado con gran sonoridad determinadas realizaciones programáticas; nacionalización de minas, reforma agraria y ejército popular. No ha definido si las realizará al modo comunista o en sentido nacionalista y se ha identificado así con el programa del PIR.

Esta identificación doctrinal ha constituido la clave de su éxito en la oposición y de su fracaso en el gobierno. En la oposición ha concentrado todo el descontento sin buscar el pensamiento homogéneo y en el gobierno se hace visible la desarticulación contradictoria de sus actos.

Como una demostración de este régimen contradictorio basta citar un ejemplo: el Cnl. Villarroel ha sido nombrado como la memoria que inspira al gobierno y en nombre del Cnl. Villarroel que quiso potencializar el Ejercito, se destruye la institución armada.

En la oposición el Movimiento usufructuó de la predica nacionalista y de la marxista. Pero en el gobierno lo heterogéneo se vuelve contradictorio y el régimen Paz Estenssoro queda convertido en la ingenua quinta columna del comunismo.

Nacionalismo es la antítesis del marxismo. No pueden co-existir aliados, ni teórica ni prácticamente. El nacionalismo que tiende su mano al comunismo no es nacionalismo.

El nacionalismo socialista organiza la nación bajo los siguientes postulados: Anticomunismo neto y definido, sin transacciones. Educación vigorosa y nacionalista. Abolición de todo privilegio que perjudique a la nación. Economía socialista que evite la lucha de clases. El nacionalismo requiere a la nación unida en la solidaridad de sus clases. El nacionalismo postula un Ejército espiritual y técnicamente fuerte. Los derechos internacionales y sus reivindicaciones están respaldados en los Ejércitos y renunciar al Ejército sería por lo tanto renunciar a toda idea reivindicacionista.

El nacionalismo es enemigo de la anarquía. Sólo puede construirse la grandeza nacional en el orden y la disciplina. Las montoneras armadas que se hacen justicia por sus manos, las instituciones que cobran agravios entre si, los grupos que desarman a las instituciones creadas por ley para mantener el orden, son expresión de una estéril anarquía. Y la anarquía es el estado previo que requiere el comunismo para sus planes.

El nacionalismo persigue la reincorporación de la riqueza en servicio de toda la colectividad. Es contrario al monopolio absorbente de las empresas que constituyen un poder superior al Estado. Pero protege y estimula al inversionista, da garantía al capital privado, fomenta el espíritu de empresa y de iniciativa y crea condiciones favorables para la industria y el comercio, convencido que la prosperidad general ha de cimentarse en el trabajo de todos y en la industrialización del país.

El nacionalismo verdadero considera que Bolivia debe superar su etapa monoproductora y concentrar sus energías en los campos para formar una agricultura floreciente y próspera. Para el nacionalismo autentico la producción agropecuaria debe abastecer la alimentación de los bolivianos.

En la educación, problema fundamental para todo nacionalista, no ha sido enunciada ni siquiera una idea. Continúa en marcha el fracaso de la educación nacional que criticara Tamayo, agravada por la prédica bolchevique.

La lucha de clases, combatida por todo autentico nacionalismo, ha sido propiciada oficialmente por el actual gobierno. Un ministro del régimen, en actuación realizada en el Teatro Municipal, con ocasión de las fiestas patrias, ha proclamado las excelencias de la lucha de clases, sosteniendo como los marxistas ortodoxos, que cada clase tiene su propia ciencia. Dicho representante del Gobierno considera que la lucha de clases desencadenada en Bolivia (indios contra blancos, obreros contra patrones, bolivianos contra bolivianos) hará la felicidad del país.

El propio Presidente, a proclamando la vigencia de un estado anárquico, al anunciar que se distribuirá armas a obreros e indios. Esta discriminación clasista significa en los hechos que la lucha de clases no tendrá por instrumentos la huelga y el mitin, como en otros países, sino que será una lucha de clases armada, cuya expansión y consecuencias no podrá detener el señor Paz Estenssoro desde los balcones del Palacio.

La federación Rural de Cochabamba, cuyo Presidente fue Prefecto del Departamento cuando el Movimiento Nacionalista, en memorial del 30 de junio de 1952, denuncia “un clima de odio y violencia en la campo, que nos dan a suponer el estallido de una guerra social a no muy largo plazo, en caso de no ponerse los remedios eficaces y conducentes a modificar el estado de desmoralización, anarquía, indisciplina y criminalidad que viene enseñoreándose en algunas regiones de nuestra Patria” y señala que, “ durante los treinta días recientes pasados” se han cometidos los siguientes hechos:

Asesinato del Administrador de la Hacienda Corapata. Destrucción de casa y sembradíos. Asesinatos de agricultores en Yaco. Asesinato de un matrimonio. Secuestro de la hija de un hacendado. Incendio de haciendas, etc., etc.

¿Será este el modo nacionalista de hacer la reforma agraria? Campos devastados por el crimen, ausentismo del agricultor, será lo que busca la simulación nacionalista.

Y sobre este estado de cosas, grave para el agricultor, grave para el indio, el señor Paz Estenssoro anuncia que se distribuirá armas a los indios. ¿Para qué? Para que lo sostengan en el poder, aunque después se desate la lucha de razas.

A la secular explotación económica que sufre el indígena, sucedió una fase de explotación literaria. Se hizo al indio protagonista de una literatura sensiblera que en nada mitigo sus males. A la explotación literaria ha seguido una explotación política. El indio será convertido en instrumento del gobierno. Se amenazará con levantar a los indios contra los opositores. Los indios desfilarán por las calles. Los indios votarán por el gobierno, sin saber leer ni escribir, bajo la consigna oficial, impartida por los Corregidores. El indio padece ahora de una explotación política sin precedentes.

Muy distinto es el destino que le corresponde al indio. Leyes justas impartidas por un Estado que imponga disciplina. Abecedario y no fusiles necesita el indio volviéndolo un técnico en sus industrias caseras y en sus labores agrícolas. Progresivamente convertirlo en un pequeño propietario, con concepto humano de su función social.

Según el programa anunciado por el Ministro de asuntos Indigenales, se trata de proletarizar al indio. Convertirlo en un asalariado. Y luego darle fusiles para que se haga justicia. Y en vez de instruirlo, dar voto al analfabeto, ¡He ahí el gran decreto del régimen movimientista!

Reconocemos una labor de importancia nacional en el deseo expresado por el MNR de conseguir que la riqueza minera beneficie al país. ! Aplaudimos sin reservas! El monopolio en la explotación es perjudicial, en efecto, el interés de 3 empresas no puede ser superior al interés de Bolivia. Pero el gobierno no debe realizar estas trasformaciones por venganza política sino por madurez institucional.

Nacionalizar es un término impreciso. Deriva en consecuencias diversas desde una estatización directa, de una incautación o de la transformación en empresas nacionales la actual organización de las principales firmas mineras.

El MNR según el discurso oficial de su líder y Presidente “debe su razón de ser a la nacionalización de minas, se ha presentado en el gobierno un proyecto del tema vital y emocional sin estudio, constituyendo recién una “Comisión rentada que estudie este problema”.

Mientras tanto, el problema queda pendiente como un propósito indeterminado del gobierno. Lo previo es el requisito indispensable, si la política económica ha de encaminarse por esas grandes transformaciones, es creando la eficiencia del Estado, cuya administración es ineficaz para atender todos sus servicios. Pero el Movimiento ha demostrado hasta ahora una incapacidad extraordinaria para organizar el Estado.

(Léase las circulares del Ministro de Obras Públicas, pidiendo que los Comandos no interfieran con designaciones directas en la marcha de la administración. La Prefectura de Cochabamba, en conflicto con la Contraloría General. El abastecimiento de artículos de primera necesidad obstaculizado por la mala administración. Los comandos de Oruro toman la Policía; la Prefectura de Oruro condena a los Comandos; el gobierno central manda “misión diplomática” para arreglar el conflicto. Una Organización obrera se niega entregar la Región Militar a tres sucesivos Comandantes. La municipalidad hace detenciones, la Policía pierde atribuciones, etc.).

La Revolución Nacionalista debe distinguirse por un claro sentido de autoridad. La disciplina es el secreto de la prosperidad de las grandes naciones. El Estado velará, dentro de sus propios organismos, porque se respete el derecho de todos y el de los más débiles, pero obligará a todos a cumplir sus deberes. En este eufórico desenfreno de derechos, sin Ejército ni Policías, sin autoridad competente, con el fusil al brazo a disparar en defensa de la revolución con criterio personal, todo puede construirse menos un Estado que represente a la Nación toda y en el cual por el orden y el trabajo, Bolivia demuestre a sus vecinos su prosperidad y su grandeza.

¿Se podrá edificar una Bolivia fuerte, que supere el retraso industrial y técnico de la Nación, en relación de sus vecinos, creando estás condiciones imposibles para el trabajo metódicamente organizado?

No existen condiciones de seguridad para la industria ni para el comercio. No existen nuevas inversiones porque la lucha de clases no puede ofrecer estímulos para formar empresas. No hay paz en los campos para organizar la agricultura. Todo crimen en el campo ha sido oficialmente amnistiado según la política del Ministerio de Asuntos Índigenales ¿Progresará Bolivia bajo ese signo de política negativa? La bancarrota servil será la única ocupación que se ofrezca al boliviano, contrariando las necesidades de este pueblo que requiere estimular el espíritu de empresa, de actividad personal y de iniciativa privada.

La simulación de nacionalismo que se realiza desde el Palacio Quemado, comete un atentado contra la vitalidad nacional: ¡La destrucción del Ejército! Pudo tener malos conductores pero es una institución que representa la Patria y que todo nacionalista está obligado a defender.

El Ministro de Minas ha anunciado oficialmente en varias declaraciones que la revolución Nacional no necesita Ejército; que le son suficientes sus milicias armadas y que el Ejército debe ser destruido. Estas declaraciones no han sido desmentidas por ningún organismo oficial y ni siquiera por las autoridades militares. El Ejército, reducido a categoría inferior a los cuadros mercenarios, ha sufrido todavía el ultraje de convertirse en Ejército partidista como si la institución armada, por su propia naturaleza, no estuviese por encima de los partidos para significar la perennidad de la Patria.

Un nacionalismo que clausura la enseñanza de caballeros militares en el Colegio Militar, no puede llamarse nacionalismo.

Y así, asistimos a una simulación nacionalista que, en nombre del nacionalismo combate al Ejército y a la Falange –la fortaleza del anticomunismo –y fortifica la lucha de clases, sembrando la anarquía.

Hace muchos años expresamos, ante la incredulidad de la opinión pública, que el comunismo operaba en Bolivia cumpliendo una planificación especial y que, en ese momento, sus directivas corresponderían a partidos mimetizados como el PIR.

En estos días el PIR se ha disuelto para transformarse abiertamente en Partido Comunista, por haber alcanzado ya su “madurez histórica”.

Según la táctica stalinista descrita en su refutación a Trotsky, para el logro de las finalidades comunistas, deben cumplirse ciertas etapas previas que se encomiendan a partidos “social-revolucionarios”.

Esos partidos social-revolucionarios no tienen una definición doctrinal homogénea y actúan a impulsos de un revolucionarismo que puede ser manejado por la penetración bolchevique, hasta el momento preciso.

Debe conseguirse la intensificación de la lucha de clases hasta grado irreconciliable como los choques armados. Destrucción del Ejército y la Policía para ser reemplazados por el pueblo en armas. Conciencia revolucionaria de clases y cuadros obreros armados.

Todas estas etapas previas son cumplidas dócilmente por el Movimiento Nacionalista Revolucionario, que se ha convertido en “el ingenuo aprovechable”, el “compañero de viaje” de la táctica comunista.

El discurso pronunciado por el Ministro de Minas en el Teatro Municipal es para el menos informado en teorías políticas, un acendrado marxismo. Las elecciones realizadas en el MNR para elegir comandos, han dado una mayoría total a la tendencia que respalda el Ministro de Minas y el POR en su órgano oficial ha celebrado como victoria propia. Quiere decir que el partido de gobierno se ha definido por la teoría marxista.

En cumplimiento de ella, conforme a declaraciones anteriormente citadas, el Ejército ha sido reducido a una proporción inoperante y ridícula. Destruida esa institución el plan se refiere también a desarmar a la Policía, institución creada por Ley y especializada por su estudio para la defensa del orden, los grupos ilegales armados han empezado a atacar los cuarteles de carabineros.

¿Dónde quedará la fuerza que consolide el orden público? ¿En los cuadros obreros armados?

Los cuadros de obreros armados, la destrucción del Ejército y los otros puntos señalados han sido postulados por el POR en la famosa tesis de Pulacayo. La tesis de Pulacayo en su exposición y conclusiones, es un documento comunista, pero el Movimiento Nacionalista que, por tantos años ha liderizado el movimiento obrero de las minas, por incapacidad doctrinal ha tenido que reemplazar los postulados nacionalistas, por la Tesis negadora de la nacionalidad. Por esa orfandad doctrinal el Movimiento será arrollado por sus corrientes comunistas subterráneas.

En más de una ocasión han asistido unidos fraternalmente comunistas y movimientistas a la contienda política. Así en mayo de 1951, días antes de las elecciones el senador Lechin, se dirigió en documento público al Partido Comunista, pidiéndole apoyo con sus votos a la fórmula íntegra del MNR, por la identidad de objetivos políticos entre ese partido y el comunismo.

Más tarde el POR (comunista de la IV internacional), se dirigió a la Junta de Gobierno pidiéndole se entregue el poder al Movimiento, “para que este partido cumpla con el programa que le valió el apoyo general de las masas”.

En la universidad, comunistas y movimientistas han presentado fórmulas conjuntas.

A través de estas actitudes, ¡El comunismo evidencia que el Movimiento, cumple las etapas previas que le son necesarias y que facilitan sus operaciones posteriores impuestas por su llamada madurez histórica!

Nacionalistas y comunistas, a través de la historia política de las naciones fueron irreconciliables enemigos. Pero el comunismo transigió con el capitalismo, pero jamás con el nacionalismo que representa una nueva fe, una dinámica entusiasta como la que movía a las masas marxistas. Ante el peligro de la capacidad histórica de los auténticos nacionalistas, el comunismo prefirió transigir con cualquier enemigo menos con el que lleva la mística de la Patria. Así sucede con Falange Socialista Boliviana, para orgullo nuestro: ni un solo día, bajo ninguna circunstancia, pude haber conciliación entre la Falange y el comunismo.

¿Por qué operan aliados Movimiento y Comunismo? Por qué el Comunismo facilita y coopera al entronizamiento en el poder del Movimiento Nacionalista.

El movimiento es un partido heterogéneo, confuso, indefinido que ha llevado al país a la anarquía, a la lucha de clases y de razas, a la lucha anti-imperialista pro-comunista, creando todos los factores previos para que quede planteada la Revolución Social Comunista.

Asistimos pues a una hora dramática de la historia patria.

Cuando cayó vencido el viejo régimen de vergüenzas y entreguismos, en vez de edificarse un Estado Nacionalista de Orden y Trabajo, de Paz y de Justicia, la traición de los nacionalistas amarillos que están en el gobierno, ha llevado a la Nación a la anarquía, para el advenimiento de una Revolución Social Comunista.

Quedaran en peligro los principios de Díos, de Patria y de Hogar, que no se defienden a última hora sino que se sirven toda la vida.

En esta batalla que reproduce en lo nacional los prolegómenos de la nueva contienda universal, no pueden existir indiferentes ni neutrales. Debe movilizarse la nacionalidad para conquistar la Paz y la Justicia, sobre un orden cristiano, donde todos tengamos nuestra parte de sacrifico en pro de los demás. El individuo al servicio de la comunidad nacional.

Esta gran cruzada, que representa la unidad de la Nación, en todas sus clases y regiones, no será un retorno al pasado, una restauración del privilegio de los injustos, sino la organización nacionalista del Nuevo Estado Boliviano.

Justicia para todas las clases, respeto a la persona humana, paz social, orden y trabajo.

Para evitar la anarquía comunista, para luchar organizados contra la violencia desencadenada, para reedificar una Patria cuya grandeza sea el trabajo y la justicia, para superar el desorden con la disciplina, para reemplazar las pasiones políticas por el sentido del honor y para conseguir un Ejército respetado y un Estado eficiente, es necesario trabajar desde ahora con abnegación de partido, con disciplina militar y con devoción de boliviano.

Falange Socialista Boliviana es un partido sin exclusivismos ni rencores. Tiene abiertas sus filas para todos los bolivianos de buena voluntad que deseen trabajar, bajo la inspiración de la Patria, con un ideario nacionalista.

Hace un llamado a la conciencia patriótica de nuestro pueblo, que considera el apoliticismo como una deserción para luchar dentro de la organización y la solidaridad de Falange Socialista Boliviana por una Patria mejor y más justa.

En este nuevo aniversario de nuestra consagración a Bolivia quiero expresar mi palabra de fe y admiración para los que forman las filas de nuestra amada causa. No han conocido las satisfacciones del poder, sino una vida de permanente renunciamiento en servicio de sus ideales. Nuevos sacrificios les demandará la Patria y los leales falangistas no piden al Jefe recompensa por sus desvelos ¡Ofrecen fidelidad a nuestra madre Bolivia!

Por la lealtad in desmentida del militante falangista, jamás se arriará en nuestros corazones la bandera de la Patria y combatiremos hasta ver a Bolivia Grande, fuerte, Organizada y Justa.

MI PALABRA A LOS COMPAÑEROS
 
¡P O R B O L I V I A!
Oscar Unzaga de la Vega
Jefe de Falange Socialista Boliviana

15 de Agosto, de 1952.

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