Posteado por: Carlos Tito | 7 noviembre, 2009

Justicia cavernaria


05/11/2009 – 19:29:18
 

La sui generis justicia masista se debería denominar cavernaria, porque los que llegaron del planeta de los simios, aterrizaron también con el apodo de Macacos, en un país del hemisferio sur llamado Bolivia. Estos marcianos llegaron del cosmos, invirtieron los conceptos, prostituyeron la justicia, están tratando de imponer un nuevo fascismo que nada tiene de nuevo y están manchando en el tercer milenio vergonzosamente, a través de sus abusos y crímenes contra la humanidad.

Este fenómeno está arraigado en los países del quinto mundo, en los cuales priman la ignorancia, la corrupción y la falta de dignidad ciudadana. Sin embargo su permanencia en la tierra, se debe a la Organización de las Naciones Unidas,  la que de la misma manera que su extinta predecesora, la palabra "unidos" está solamente en su nombre. Este club de naciones es ineficiente y no puede asegurar ni la vigencia de sus principios de no agresión, los derechos humanos y otros conceptos creados en el papel, durante su larga vida burocrática de sus desunidos miembros.

Después de establecer sus raíces, el próximo paso es comentar sus sistemas legales y las fuerzas corruptivas que manejan a sus administradores de la justicia. Los principios de respeto al ciudadano, de presumida inocencia de los acusados, los derechos humanos y civiles de los convictos y finalmente la obligación que los fiscales y jueces sean imparciales y sus actos transparentes son condiciones básicas para una justicia digna de llamarse así. El concepto que sostenía y aseguraba estas condiciones era la independencia de poderes y especialmente el judicial.

El respeto a la persona no existe y a simple denuncia sin prueba alguna, los acusados son detenidos y aislados del mundo como en el caso de Leopoldo Fernández. Las investigaciones son manejadas por elementos comprados, que privan de libertad a cualquier ciudadano. El denunciante no debe presentar pruebas, sino basta su denuncia irresponsable ordenada por el gobierno. Los acusados son abusados legalmente y este atropello está demostrado por el hecho que los juicios anunciados con bombos y platillos no pueden avanzar por falta de pruebas y solamente son iniciados por intereses políticos.

Abusando del poder, el gobierno del MAS está tratando de eliminar a todos sus opositores y con la complicidad de sus jueces y fiscales, acaba de concretar las denigrantes fechorías, como arraigar a Manfred Reyes Villa, iniciar juicios a la alcaldesa de Sucre Ayde Nava, al prefecto de Santa Cruz Rubén Costas y al Senador beniano Fernando Romero. El digno Evo Morales traicionó a su más feroz defensor Senador Ricardo Díaz y jefe de la Bancada del MAS por Chuquisaca, eliminándolo de la lista de candidatos y como un fiel representante del cinismo criollo, ni siquiera se presentó como correspondía a los ritos funerarios en La Paz y en Sucre.

El respeto a los derechos humanos, los principios democráticos y la dignidad no existe, de la misma manera que alguna persona capaz y honesta en el cargo respectivo.  Esta institución se parece ahora a una comparsa de carnaval, con figuras grotescas, que representan a los fiscales y jueces designados por interés  políticos, por lo cual los encarcelados por este gobierno son PRESOS POOLITICOS y los delincuentes son los que ordenaron su detención.

Los métodos utilizados por estos pseudo demócratas son inaceptables. Los  encapuchados secuestran a las personas, los fiscales pagados demuestran no haber leído las leyes y los parcializados han transformado la justicia boliviana en una comedia de mal gusto y en el brazo criminal de la GESTAPO bolivariana, que no respeta nada en sus esfuerzos para entronarse eternamente en el poder. De tal palo tal astilla y esta fracasada justicia está manejada por un gobierno poco ilustrado, pero especializado en la corrupción y los sistemas de las dictaduras genocidas.

La justicia como ejemplo de su cavernaria aplicación, es la Justicia Comunitaria  que está de moda en las comunidades atrasadas y basadas en las creencias y  tradiciones sangrientas de los así llamados originarios. Esta justicia que se expresa en linchamientos o quemar vivos a los supuestos delincuentes, fue promovida por el gobierno, para justificar su disfrazada legalidad de su propios  abusos políticos. En principio, los verdugos oficiales no necesitan usar todos estos procedimientos criminales, porque ya destrozaron esta institución y no existe poder legal a quien el pueblo puede acudir pidiendo justicia.

El Dios de Orinoca, estableció el medio ideal para ser dictador y manejar a sus esclavos como ganado arreado al matadero. Poco importan los discursos o las alabanzas personales, como tampoco las prebendas y compra de conciencias, porque si no hay justicia no hay nada que valga la pena en Bolivia. Llegó el momento para que Evo Morales diga "la justicia soy yo", que su dedo acusador sea utilizado como por Nerón en el Coliseo Romano y que los abusos a los opositores se transformen en espectáculos públicos, para satisfacer los instintos piromaniaticos de sus campesinos y especialmente de sus prósperos cocaleros.

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