Posteado por: Carlos Tito | 24 septiembre, 2011

Manual de canalladas


El Día

Martes, 20 de Septiembre, 2011

En algún momento sobrarán los bolivianos más idóneos para escribir el “Manual de Canalladas” ejecutado por el “proceso de cambio”. Cochabamba, Sucre, Pando, Santa Cruz, el propio Leopoldo Fernández o hasta los mismos cocaleros de la zona de la Asunta, los campesinos que sufrieron la salvaje represión en Caranavi, las víctimas de Huanuni o los familiares de aquellos policías que fueron salvajemente linchados por miembros de los ayllus del norte de Potosí.

Sin embargo, serán los indígenas de tierras bajas los voceros más creíbles para testimoniar ante el mundo sobre la conducta inescrupulosa del régimen de Evo Morales, capaz de movilizar todo el aparato estatal para aplastar sus demandas y desprestigiarlos con el fin de imponer el abuso y la arbitrariedad.

Los marchistas que defienden el parque Isiboro Sécure han estado soportando durante las últimas semanas un acoso mediático y represivo que solo ha sido visto en las peores dictaduras militares. Solo el pacifismo de los dirigentes de los pueblos del oriente boliviano, explica el hecho de que no se haya desatado la violencia, después de tantas provocaciones de los colonizadores y cocaleros que mantienen un bloqueo en la localidad de Yucumo y que permanentemente han estado buscando el enfrentamiento, tal como se produjo en el 2008 en Porvenir.

Hordas alcoholizadas que esperan el banderazo del Estado Plurinacional para invadir el territorio de los indígenas del Tipnis han tendido un cerco alrededor de los marchistas, a quienes les niegan el paso de alimentos, agua y medicinas. Auspiciados por el Gobierno y protegidos por la Policía, secuestran vehículos, amenazan a la gente que consideran sospechosa de ayudar a los marchistas y también agreden a los periodistas que registran el oprobio que se produce en el lugar. El canciller apaña la canallada, asume el papel de vocero de los abusivos y a toda costa trata de hacerlos ver como grandes defensores del interés nacional. “Los vamos a reventar”, es la amenaza que más se escucha entre los bloqueadores que han recibido la garantía policial de que los marchistas no van a avanzar hasta ese sitio.

Los cabecillas del bloqueo de Yucumo, a quienes el canciller defendió con tanto ahínco, han estado obligando a los pobladores de esa localidad a participar en el corte de la ruta. La dictadura sindical impone multas y cortes de servicios básicos a quienes no cooperen. Desde las más altas esferas del Estado, el régimen coopera además con la interrupción de la conexión telefónica, medida que se ha estado aplicando a diferentes zonas rurales del país para impedir que otros sectores se organicen en apoyo a los marchistas de la Cidob.

Pese a todo y mientras más infame es el comportamiento del Gobierno, más apoyo recibe del país y del exterior la reivindicación de los pueblos del oriente boliviano. Numerosos sectores sociales y agrupaciones del país han estado sumándose con distintas iniciativas a la protesta de los originarios que a su vez, se mantienen con la moral alta para insistir que se respeten sus derechos.

Este Gobierno, que forjó su capital político en las carreteras y en las protestas, debería revisar su conducta y evitar la situación degenere en violencia. Está demostrado que “el cambio” está muy lejos de llegar a los sectores más vulnerables del país y mientras no haya respuestas visibles, respeto a la ley y a las reglas de juego de la democracia, la protesta callejera seguirá siendo el único método de interpelar al Estado. No verlo así y actuar como en dictadura, es el peor camino que la administración gubernamental puede tomar.

Pese a todo y mientras más infame es el comportamiento del Gobierno, más apoyo recibe del país y del exterior la reivindicación de los pueblos del oriente boliviano. Numerosos sectores sociales y agrupaciones del país han estado sumándose con distintas iniciativas a la protesta de los originarios que a su vez, se mantienen con la moral alta para insistir que se respeten sus derechos.


Responses

  1. El mal gobierno y el Bagua del puente San Lorenzo

    Marco Octavio Ribera Arismendi
    Biólogo y ecologista
    25 de septiembre del 2011

    El encaprichamiento del mal gobierno, atrincherado en su discurso desarrollista, estuvo acompañado de un gran despliegue de subterfugios y artimañas para desacreditar el movimiento indígena y la marcha con múltiples y agresivas acusaciones. El manejo arbitrario de la información y la mentira, es la regla del mal gobierno, así como la intención hipócrita de negociaciones trampeadas por las comisiones de ministros. Paralelamente, el mal gobierno buscó dividir la organización social soliviantando a las familias que se quedaron en el territorio, etc.

    El mal gobierno utilizó el doble discurso hasta el final, por una parte invitando formalmente a los dirigentes indígenas a dialogar en el Palacio de gobierno y por otra, interviniendo con extrema violencia policial a la marcha indígena el día 25 de septiembre. La brutal represión del río Chaparina o Puerto San Lorenzo, fue una acción inconstitucional, además de cobarde, y se la podría considerar un “Bagua” en Bolivia (Bagua fue la genocida represión a los indígenas por el gobierno peruano en junio del 2010), con la diferencia que en el Perú los indígenas tomaron armas, mientras que en Bolivia la protesta fue pacífica. Lo inaudito: Cuando ocurrió Bagua, el actual presidente boliviano tuvo la audacia de criticar a su par peruano. Bagua fue muestra de genocidio, Chaparina también. A propósito, este gobierno ya ha manchado sus manos con sangre inocente, nada menos que la de un bebé indígena.

    Con la represión dictatorial del río Chaparina a la marcha indígena, se cumple a cabalidad la canción sobre la dignidad rebelde de Manu Chao, dedicada al movimiento indígena Zapatista en México:

    ….Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro..

    ….Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos..

    ….Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción..

    Por si acaso, esta canción se la escuchaba en algunas radios paceñas en octubre del 2003, cuando campeaba la represión sanguinaria de Sánchez de Lozada en los últimos estertores de su mal gobierno.

    Las argumentaciones y justificaciones del mal gobierno a sus política represiva e inconstitucional, sonarán como otra canción dedicada al movimiento indígena de Chiapas….”Flores del color de la mentira”…


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