Posteado por: Carlos Tito | 7 octubre, 2011

¡ASESINOS!


Publicado el 29 de September, 2011 en La Historia paralela
Columnistas, Internacional, Oscar Eduardo Lazcano Henry

Oscar Lazcano

 

Tal cual suena. Niños ape­nas lac­tan­tes, muje­res emba­ra­za­das, hom­bres y muje­res vie­jos, las dos más gran­des repre­sen­ta­cio­nes indí­ge­nas boli­via­nas a la cabeza de sus líde­res que se aglu­ti­nan en las mayo­rías de ori­gen aimara y que­chua alre­de­dor del Con­sejo de Ayllus y Mar­kas del Qullu­suyu (CONA­MAQ) de las tie­rras altas y los de las mino­rías de las tie­rras bajas del oriente (CIDOB) que empe­za­ron, jun­tos, una mar­cha que duró cerca a treinta días defen­diendo su hábi­tat, el medio ambiente en donde viven y sus dere­chos a vivir, qui­zás, de esta forma que llena a ple­ni­tud sus cul­tu­ras, piso­tea­dos por un gobierno de blan­coi­des que des­po­tiza Evo Mora­les son estos ase­si­nos probados.

El domingo pasado –estos cobar­des– asal­ta­ron su cam­pa­mento a par­tir de las cinco de la tarde y quie­nes vimos este delito de lesa huma­ni­dad nos que­da­mos pas­ma­dos cuando, des­pa­vo­ri­dos, mien­tras las muje­res sen­ci­llas, humil­des y ham­brien­tas car­nea­ban una vaqui­lla rega­lada por los luga­re­ños; blo­quea­das y pri­va­das de agua días antes, des­hi­dra­ta­dos, sin reme­dios y medi­ca­men­tos por­que ni siquiera la Cruz Roja pudo entrar a la humil­dad de sus pas­ca­nas ante el bes­tial blo­queo de los poli­cías que impe­dían lle­gar hasta ellos, pateando a médi­cos y enfer­me­ras, a las one­ges huma­ni­ta­rias acu­sa­das de cons­pi­ra­ción, que están siendo “inves­ti­ga­das” por come­ter bon­da­des y pie­dad, por órde­nes de estos delin­cuen­tes orga­ni­za­dos que son sus minis­tros de Estado, espe­cial­mente de dos que se lla­man Sacha Llo­renti (Minis­tro de Gobierno)y Juan Ramón de la Quin­tana (Super­mi­nis­tro ambu­la­to­rio repre­sor en las fron­te­ras), que cum­plen el plan dia­bó­lico del otro ideó­logo satá­nico Álvaro Gar­cía Linera el vice­pre­si­dente, no duda­ron en aten­tar con­tra el Dere­cho Huma­ni­ta­rio y los Dere­chos Huma­nos; esta repre­sión que no tiene nom­bre, en estos momen­tos dan­tes­cos, demos­tró que algu­nos se metían al monte y otros fue­ron apa­lea­dos y se ve a una mujer arras­trada por la poli­cía odiada, armada hasta los dien­tes, que la arras­tra­ban más de cinco jení­za­ros para dis­per­sar­los bru­tal­mente y los apre­sa­ron como ani­ma­les para mon­tar­los en sus camio­ne­tas, como siem­pre, con des­tino ignorado.

Los repor­tes de prensa que, tam­bién, fue agre­dida de muerte dan cuenta que muchos niños están des­a­pa­re­ci­dos en la selva y se afirma que otro bebé habría muerto por efec­tos de los gases y quí­mi­cos tóxi­cos; por­que ya son varios infan­tes que ter­mi­na­ron sus vidas de este modo y, créanme lec­to­res de “LA HIS­TO­RIA PARA­LELA”, que no voy a aho­rrar los más grue­sos cali­fi­ca­ti­vos con­tra estos mons­truos abe­rran­tes por­que no hay otra forma de con­tar de esta masacre.

Todo el mundo sabe que su lucha es por impe­dir la cons­truc­ción de una carre­tera que pre­tende cru­zar una reserva indí­gena ama­zó­nica que es el Par­que Nacio­nal Isi­boro Sécure (TIP­NIS) cuyo objeto es abrir cami­nos a los cho­los con el finan­cia­miento del gobierno de Bra­sil y así vino Lula a Boli­via( poniendo fac­tura en manos) para que sí o sí cons­tru­yan esta carre­tera por medio de la empresa trans­na­cio­nal OAS de Bra­sil con doble objeto: lle­gar al Pací­fico como “ban­dei­ran­tes” y para aque­llos que se han dedi­cado al esquil­mante cul­tivo de la coca, ver­da­de­ros “colo­ni­za­do­res” del siglo XXI, que son los únicos que defien­den a este gobierno de nar­co­tra­fi­can­tes que goza de la venia de Fidel Cas­tro, de su her­mano Raúl, del cir­cense Hugo Chá­vez, del extra­viado men­tal Rafael Correa, del dema­gogo Daniel Ortega aglu­ti­na­dos en el ALBA que es la paro­dia de estos imbé­ci­les con­tra el ALCA; y dije, ante los lec­to­res de esta página argen­tina valiente, que “este plan” no es tan sim­ple, ni tan inge­nuo y ya han escu­chado a Evo Mora­les, el tonto útil usado para hacer des­a­pa­re­cer la Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das, cuya pré­dica cuaja con los más gran­des fun­da­men­ta­lis­tas terro­ris­tas del mundo entero.

Escribo estas líneas donde mi cora­zón se impone a mi cere­bro, impo­tente de razo­nar inte­lec­tual­mente ante hechos como los con­su­ma­dos que, creo, hasta me obli­ga­ría tomar las armas a mi edad para hacer des­a­pa­re­cer esta tira­nía sem­brada con odio, con cien­tos de pre­sos polí­ti­cos encar­ce­la­dos, con gente común que tiem­bla de abrir la boca para que no le cai­gan a palos con el Minis­te­rio Público y la Poli­cía, con la Jus­ti­cia a la boli­viana “encar­ce­la­dora” que será ele­gida mediante un des­co­mu­nal fraude elec­to­ral (iné­dito en el mundo) a pocos días de estos hechos, y, silen­ciado empieza a unirse de ver­dad para aca­bar (de cual­quier forma) con esta caterva cri­mi­nal. Boli­via está llena de leyes y nor­mas con­tra el racismo, muy bien cal­cu­lada, para no des­pre­ciar a los “pon­chos rojos” que es una espe­cie de guar­dia pre­to­riana indí­gena, simi­lar a la que tuvie­ron los impe­ria­lis­tas incas, que com­pite con las Fuer­zas Arma­das que avergüenza.

Estado – Cár­cel se llama Boli­via. Su Cons­ti­tu­ción es papel higié­nico para estos. Se bur­lan de los orga­nis­mos inter­na­cio­na­les y saben de su indo­len­cia e hipo­cre­sía. De su “neu­tra­li­dad” y de no inter­ve­nir en los asun­tos aje­nos tanto, que esta es su for­ta­leza por­que –a la hora de la ver­dad– la ONU, la OEA y el mundo entero son ino­cuos para parar el inicio y fin de lo ven­drá en Bolivia.

En la sole­dad de estas iras y refle­xio­nes pongo en duda el sis­tema demo­crá­tico, la vali­dez del sis­tema elec­to­ral que con­sa­gra estos gobier­nos espu­rios con “obser­va­do­res” San­cho Panza, que dan por bien hechas estas tra­mo­yas elec­to­ra­les y pongo en duda que, los valo­res eter­nos que dice porta la huma­ni­dad, ten­gan alguna efi­ca­cia en nom­bre de esta “demo­cra­cia” como medio de vida que los racio­mar­xis­tas han sabido darle la vuelta para no seguir con la lucha armada, con el foquismo, terro­rismo y sus vie­jas for­mas cri­mi­na­les de tomar el poder: ¿Para qué?… ¡Si esta farsa les faci­lita la tarea!

Más hipó­crita, aún, se hace la ente­le­quia pape­lada y sati­nada en la Carta la Nacio­nes Uni­das que pro­clama “la paz del mundo”.

Pienso y me asusta esta fala­cia por­que la única paz que reina en Boli­via, es la paz de los cemen­te­rios y ten­gan por seguro que mañana, Evo Mora­les, se lavará las manos como Pon­cio Pila­tos, des­car­gando sus res­pon­sa­bi­li­da­des en subal­ter­nos y la cri­mi­nal reali­dad a la boli­viana con­ti­nuará por­que sabe­mos cuándo empezó y no sabe­mos si ter­mi­nará algún día.

Autor: Oscar Eduardo Lazcano Henry


Responses

  1. Me uno a su dolor senor Oscar, no hubiera podido expresar mejor el dolor y la impotencia de la gente comun como yo. Vivo en los Estados Unidos y frente al mundo somos una bola de salvajes. Me averguenza ser boliviana.


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