Posteado por: Carlos Tito | 13 octubre, 2011

Chile – La muerte de un asesino


Publicado el 10 de October, 2011 en La Historia ParalelaInternaciona.

Che Guevara

Hace 44 años, que se cum­plen este domingo, murió en Boli­via uno de los más san­gui­na­rios ase­si­nos que ha pro­du­cido nues­tro con­ti­nente, el médico argentino-cubano Ernesto Gue­vara, cono­cido en la mito­lo­gía izquier­dista con el “che”, al que han con­ver­tido en un héroe revo­lu­cio­na­rio por una publi­ci­dad enga­ñosa y por quie­nes cega­dos por la pro­pa­ganda han com­prado esta vul­gar enga­ñifa comunista.

La mayo­ría de los “admi­ra­do­res” de este sujeto no saben real­mente quien era y que es lo que hizo, baste decir, para mos­trar quien era que al ser repu­diado por los cam­pe­si­nos boli­via­nos, los que ele recha­za­ron, lo que le llevó a escri­bir en su dia­rio en Boli­via que “La base cam­pe­sina sigue sin desa­rro­llarse aun­que parece que mediante el terror pla­ni­fi­cado, logra­re­mos la neu­tra­li­dad de los más, y el apoyo ven­drá después”.

La vida cri­mi­nal de este sujeto comenzó en Gua­te­mala, desde donde debió huir a México, unién­dose al grupo de Fidel Cas­tro, que se embarcó a Cuba a fines del año 1956, a bordo del yate Granma, que, luego de una tor­men­tosa tra­ve­sía enca­lló en los man­gla­res Playa Las Colo­ra­das, en las cos­tas orien­ta­les de Cuba, para ini­ciar en la Sie­rra Maes­tra, lugar seguro, en el que se ins­ta­la­ron los sobre­vi­vien­tes de esta aventura.

Desde su escon­drijo los segui­do­res de Cas­tro ata­ca­ban peque­ños cuar­te­les mili­ta­res, patri­llas mili­ta­res y poli­cia­les, que se fue­ron inten­si­fi­cando en la medida que se afi­liaba más gente a la cua­dri­lla y se pro­du­cían suble­va­cio­nes en el corrupto Ejér­cito de Ful­gen­cio Batista, dic­ta­dor apo­yado por el par­tido comu­nista, que cul­minó con la toma del poder el 1 de enero de 1959, fecha en que Cas­tro entra triun­fante a la Habana.

Entre el “des­em­barco” obli­gado en la costa orien­tal cubana y el triunfo gue­rri­llero estos sem­bra­ron el terror entre los habi­tan­tes de la zona, los que fue­ron obli­ga­dos a pro­veer al Ejér­cito revo­lu­cio­na­rio de víve­res, periodo en el que abun­da­ron los ase­si­na­tos de cam­pe­si­nos que se nega­ban a “cola­bo­rar” con el Movi­miento 26 de julio, bau­ti­zado así en recuerdo de la fra­ca­sada inten­tona gol­pista de Fidel Cas­tro en el Cuar­tel Mon­cada, ubi­cado el San­tiago de Cuba, que le llevó por 22 meses a la cár­cel, el año 1953.

En el inter­tanto, una entre­vista del perio­dista New York Times, Her­bert Lio­nel Matt­hews, entre­vistó a Fidel Cas­tro en Sie­rra Maes­tra, la que fue difun­dida el 17 de febrero de 1957, que pro­vocó una corriente de sim­pa­tía hacia el grupo revo­lu­cio­na­rio y le llenó de dinero para con­ti­nuar su epo­peya, en la que contó tam­bién con la ayuda y el apoyo de la CIA, que le pro­por­cionó copioso finan­cia­miento a tra­vés de Car­los Prío, ex Pre­si­dente de Cuba derro­cado por el Sar­gento Ful­gen­cio Batista.

Al triun­far Fidel Cas­tro puso a un títere como Pre­si­dente de la isla, Manuel Urru­tia Lleó, que duró poco tiempo y debió exi­liarse en Esta­dos Uni­dos por dife­ren­cias con el Man­da­ta­rio en la som­bra, desig­nán­dose en el cargo al Abo­gado Osvaldo Dor­ti­cós Torrado, otra mario­neta de los triun­fa­do­res, el que fue reem­pla­zado el 2 de diciem­bre de 1976, por el pro­pio Cas­tro al dic­tarse la Cons­ti­tu­ción hecha a la medida para implan­tar la bru­tal dic­ta­dura del bar­budo revo­lu­cio­na­rio que hasta ese momento ejer­cía el cargo de Coman­dante en Jefe de las Fuer­zas Armadas.

La lle­gada de los rojos al poder implicó el esta­ble­ci­miento de jui­cios revo­lu­cio­na­rios, en los que se fusiló a más de 500 per­so­nas a las que se acusó de crí­me­nes de gue­rra o de ser cer­ca­nos al Gobierno de Batista, y a los que pos­te­rior­mente se agregó a gente que había com­ba­tido en la mon­taña con Cas­tro y que tuvie­ron dife­ren­cias con el Coman­dante, jui­cios suma­rí­si­mos a cargo de Gue­vara en su cali­dad de jefe de La Cabaña durante los pri­me­ros meses del Gobierno revolucionario.

En enero de 1959 el abo­gado José Vila­suso, comenzó a tra­ba­jar en la Comi­sión Depu­ra­dora bajo las órde­nes de Gue­vara, como ins­truc­tor de expe­dien­tes, pos­te­rior­mente el juris­con­sulto des­cri­bió el pare­dón de fusi­la­miento man­chado de san­gre de per­so­nas sin prue­bas incri­mi­na­to­rias y sin la posi­bi­li­dad del ejer­ci­cio de una defensa justa y plan­teo que cien­tos de hom­bres fue­ron de la misma manera con­de­na­dos a la pena de muerte por fusi­la­miento mediante sen­ten­cias prees­ta­ble­ci­das en los jui­cios suma­rí­si­mos. Eje­cu­cio­nes que pronto se exten­die­ron a toda isla.

Pos­te­rior­mente el médico rosa­rino asu­mió como Pre­si­dente del Banco Nacio­nal y el Minis­te­rio de Indus­tria, donde demos­tró su abso­luta inca­pa­ci­dad, dife­ren­cias con el tirano hicie­ron que Cas­tro hiciera renun­ciar a sus car­gos al argen­tino, man­dán­dole al Congo, a una inter­ven­ción que el mismo Gue­vara cali­ficó como desas­trosa en la que el des­co­no­ci­miento del idioma sua­jili y las cos­tum­bres, las múl­ti­ples frac­cio­nes inter­nas y exter­nas de los gru­pos revo­lu­cio­na­rios, la desor­ga­ni­za­ción y falta de dis­ci­plina de las tro­pas, y final­mente el cese del apoyo de Tan­za­nia, le lle­va­ron a una derrota tras otra, en su cua­derno escri­bió que “no hubo un solo rasgo de gran­deza en esa retirada”.

Al poco tiempo de esta amarga expe­rien­cia, el ase­sino argen­tino, con iden­ti­dad falsa, se escon­dió durante 5 meses es una casa de segu­ri­dad de la poli­cía secreta cubana, en Praga, donde se fra­guó deci­dió el esta­ble­ci­miento de un “foco” gue­rri­llero en Boli­via, un país que, estando en el cora­zón de Suda­mé­rica, y limi­tando con Argen­tina, Chile, Perú, Bra­sil y Para­guay, per­mi­tía exten­der con faci­li­dad la gue­rra de gue­rri­llas a todo el sub­con­ti­nente, sobre todo a su país natal, lo que no logró, al ser denun­ciado por los cam­pe­si­nos boli­via­nos a los que esquil­maba y le costó la vida en el país altiplánico.

Nota de la Redacción:

No inten­ta­mos hacer un com­pen­dio his­tó­rico sobre el accio­nar de este cri­mi­nal, solo inten­ta­mos hacer una sem­blanza que des­en­mas­care la estafa que se ha come­tido, con la com­pli­ci­dad de los medios de difu­sión del mundo occi­den­tal, al trans­for­mar a este san­gui­na­rio ase­sino en un héroe para esas juven­tu­des que lle­nas de idea­lismo creen en la his­to­rieta que se ha fabri­cado sobre este sujeto al que en Boli­via cor­ta­ron las manos ensan­gren­ta­das con la muerte de miles de inocen­tes en Amé­rica y en parte de África.

Fuente: Reacción Chilena


Responses

  1. pueda serq nosotros utilisemos nuestros ultimos recurso como la revelion para asersaber a la gente que ay mas corructos que onrrados hoy en dia todos pechan pasu lado en ves que sea algo unido


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